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Una investigación de la DEA que oficialmente no desarrolla funciones en el territorio nacional producto de la ruptura de las relaciones diplomáticas con EEUU, ha destapado nuevamente los “nexos” entre algunos funcionarios públicos con el negocio “más grande del mundo, según Roberto Suarez el ‘exrey de la cocaína’.

La vida política de los últimos 40 años, ha estado marcada por “ciertas” relaciones de altas esferas de Gobierno con el narcotráfico, los gobiernos militares que atentaron contra la democracia le abrieron las puertas a este “negocito”, pero los gobiernos democráticos “civiles”, tampoco han estado al margen de esta actividad.

En el primer Gobierno de Banzer, la producción de pasta base y su comercialización tenía cancha libre, muchos militares participaron de esta actividad, a finales de los 70 ya era muy conocido el Cap. Ejército Isaac ‘Oso’ Chavarría que cumplía funciones en el Ranger de Montero y con ello el control de la producción y comercialización del polvo blanco que venía de Shinahota y San Germán; el Gobierno de facto de García Meza y su ‘ministro de la cocaína’ Luis Arce Gómez, fueron sentenciados a 30 años por el golpe de Estado a Lidia Gueiler, el asesinato de Marcelo Quiroga Santa Cruz y otros dos diputados, por el genocidio de la calle Harrington, las piedras preciosas de La Gaiba, pero curiosamente no por actividades relacionadas al narcotráfico; sin embargo, Arce Gómez fue condenado en una Corte de EEUU por narcotráfico y pasó 28 años preso en el país del norte, retornó a Bolivia y no tuvo ningún proceso por esa actividad ilícita.

Al retorno de la democracia, a Hernán Siles Zuazo se lo vinculó directamente con Roberto Suárez; según Aida Levy, esposa del ‘Rey’, cada fin de mes viajaba un personero del Gobierno desde La Paz a Santa Ana-Beni a recoger dinero destinado a pagar salarios a profesores y médicos, “la crisis económica obligaba al presidente a estirar la mano al narcotráfico”.

El MNR de 1985-89 tuvo un fuerte tambaleo, el biólogo Noel Kempff y dos personas más eran asesinadas en septiembre del 86 en las serranías de Huanchaca, el casual descubrimiento de la fábrica de Cocaína más grande en esa época le costó la vida a tan insigne personaje; esta situación quemaba las colas de paja de altos dirigentes del MNR y de su ministro Fernando Barthelemy, a quien ligaban con Rey, aunque las sospechas de las relaciones nunca llegaron a tocar al presidente y líder del partido Víctor Paz.

Al MIR de Jaime Paz también le alcanzan estas relaciones “narco-políticas”, Chavarría habría financiado su campaña electoral las elecciones que salió tercero, pero porque cruzó los ríos de sangre que lo separaban de Banzer, alcanzó la presidencia. A 3 días de haber asumido el poder, “entregó” al Cnl. Faustino Rico Toro a EEUU, sin cumplir el proceso de extradición, se pasó por sus partes nobles la CPE. Aunque al poco tiempo el ‘Gallo’ zafó la investigación en la que ‘Meco’ Domínguez prendió el ventilador y salpico a la cúpula, resultó sacrificado Oscar Eid, para salvar la imagen del MIR y de su jefe, quien no llegó a concretar el famoso desarrollo alternativo “coca por cítricos, palmitos y otros”.

En el primer Gobierno de Goni (1993-1997) y en el de Banzer (1997-2002) había compromisos internacionales para reducir los cultivos excedentarios, en ese entonces Evo Morales ya era un importante dirigente sindical de Chapare, quien además había ganado un curul como diputado y presentaba férrea defensa de la hoja de coca, situación que llevó a Tuto Quiroga en 2001 a ordenar que la Cámara de Diputados lo expulse de la Cámara Baja; error de procedimiento y violaciones de sus derechos hizo posible que el TC le devolviera el ejercicio de su derecho como parlamentario.

Desde mucho antes en diferentes gobiernos se pretendió vincular a Morales con actividades del narcotráfico, lo único materialmente tangible es que Evo no llegó ni siquiera a tener una sindicación o imputación formal ni en Bolivia ni en el país del norte; lo cierto es que Morales siempre fue cocalero y un defensor de la hoja verde. Asimismo, durante su Presidencia (2006-2019), según las estadísticas nacionales e internacionales, se ha generado mayor erradicación y también se han producido detenciones y procesos a varios militares y policías de alto rango que se han dedicado a esta actividad ilícita, cuando debieron combatirla.

Las FFAA y Policía suman 80.000 miembros y un pequeño grupo aprovechando que en algún momento estuvieron destinados a la lucha contra el narcotráfico, que conocían las rutas y a los narcos, no dudaron en convertirse en narcos oficiales, independientemente del Gobierno de turno.
Lo cierto es que ningún presidente en la historia de nuestro país ha sido sentenciado por narcotráfico, aunque suene conformista decirlo, “es natural que haya narcos y corruptos” en diferentes niveles y gobiernos. La corrupción de un fiscal de Montero que fue aprehendido en flagrancia no alcanzó al fiscal General; las actividades ilícitas del exjuez Alcón no arrastran al presidente del TDJ o a los magistrados de Sucre, porque la responsabilidad de las conductas “intuitu personae”, los delitos son personales y no abarcan al entorno familiar, social o político, salvo que se preste colaboración, “complicidad o encubrimiento”.

Sin embargo, la situación es diferente cuando se trata del Órgano Ejecutivo, cuando se quiere pringar al adversario no se tienen límites éticos ni morales, “en política todo vale”, cuando lo que se debe aplicar y cumplir es la ley y los tratados internacionales, sin olvidar el principio de reciprocidad ¡no se trata de cambalaches! si EEUU nos pide a un nacional para procesarlo, debieran entregarnos a nuestros procesados y refugiados en el norte; en tanto.

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