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La Iglesia católica celebró en todo el mundo este domingo 16 de mayo la 55ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, con el lema “Ven y lo verás; comunicar encontrando a las personas donde están y como son”.
Con este motivo, el Papa Francisco lanzó un mensaje en el que advirtió del riesgo de una información siempre igual, exhortando a ir “donde nadie va”, e hizo un llamado para ponerse en marcha con pasión y curiosidad y salir de la “cómoda presunción de lo ya conocido”.

El Papa recordó que con el lema de este año se quiere alentar la idea de que se debe comunicar con un conocimiento directo, nacido de la experiencia y no de oídas; que el “ven y lo verás” es la manera más sencilla de conocer una realidad, como la verificación más honesta de todo anuncio, porque para conocer es necesario encontrar, permitir que aquel que está de frente hable y deje que el testimonio alcance a las personas.

En Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti dedicó su homilía precisamente a esta celebración y destacó que gracias a la valentía y el compromiso de muchos profesionales de la comunicación hoy es posible conocer las difíciles condiciones de las minorías perseguidas en varias partes del mundo, los innumerables abusos e injusticias contra los pobres que se han denunciado, además de las muchas guerras olvidadas que se han contado.

También pidió a los comunicadores no quedarse en la versión del “me han dicho, he escuchado”, sino por el contrario esforzarse para conocer y comunicad la verdad de los hechos. En esa medida, apuntó que en la labor periodística hace falta un mayor discernimiento y sentido de la responsabilidad, cuando se difunden, como cuando se reciben los contenidos.

La Iglesia, como la sociedad, es consciente de que en el último tiempo las noticias y las imágenes son fáciles de manipular: es el desafortunado mundo de las ‘fake news’’ o noticias falsas que algunos crean, a veces de manera burda y en otras con elementos de verosimilitud, con el fin de confundir a la población o hacerle creer lo contrario de lo que en realidad está ocurriendo.

Se usa las ‘fake news’ con intenciones políticas y en medio de la avalancha de contenidos a los que ahora están expuestas las audiencias, suele ser algo complejo el trabajo de discernir lo verdadero de lo falso. Por eso es importante que las audiencias se fíen únicamente de medios de comunicación reconocidos, de aquellos que le merezcan su confianza.

El uso de la tecnología en la comunicación tiene precisamente esa doble condición de beneficio y perjuicio: por un lado permite tener información oportuna y de primera mano, recoger más testimonios que nunca antes, pero a la vez implica un mayor riesgo por el fácil acceso a la tarea de la generación y distribución de contenidos, con lo que la información falsa o malintencionada encuentra una vía expedita para llegar a las audiencias.

El llamado de la Iglesia es oportuno en este tiempo de saturación de información en las sociedades. Y si bien el mensaje va dirigido principalmente a quienes ejercen la profesión de la comunicación, también el conjunto de la sociedad debe ser consciente de la importancia de una información verdadera y al servicio de la comunidad. Que el mensaje no caiga en saco roto.

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