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2 de junio de 2018, 4:00 AM
2 de junio de 2018, 4:00 AM

Son increíbles las luchas en las que se tiene que meter uno para demandar justicia. Se tiene que luchar con garras y dientes, con hambre y con gastos, con ausencias y con desvelos. Uno tiene que gritar angustias para que se administre justicia. La justicia así, tiene algún detalle de enferma. No se le puede hacer ese juego. No se puede ir de una instancia a otra sin que alguien pague las consecuencias económicas. Las familias que demandan justicia están ahí. ¿Cómo sobreviven para demandar que se reconozca culpa a quienes han matado a sus parientes inmediatos?

La ley tiene muchas alas, y entre ellas está la criminal, la civil, la divina, la de las calles; la ley parece que se multiplica en usos y en definiciones. Lo cierto y lo lamentable es que hubo más de 60 muertos bajo la Presidencia de Gonzalo Sánchez de Lozada y de su lugarteniente Carlos Sánchez Berzaín. Dos autoridades claramente responsables de dar órdenes para la represión. Dos que son culpables precisamente de eso. Estar al mando es hacerse cargo de faltas y también de logros.

Es fácil decir “yo no ordené”. Más fácil, todavía, es decir que “fueron ellos los culpables, ¡por levantarse!”. La rebeldía es una demostración democrática de desacuerdo con algo, por cosas impuestas o altamente controversiales. Esa rebeldía no es la causa de muertes. Los rebeldes no llevan armas, llevan sueños y determinación. Quienes llevan armas son los policías, responsables de cualquier disparo, sea con gases, canicas o perdigones. Son ellos los que están ahí para controlar desmanes o abusos, para eso se los entrena. Si se desborda una demostración, es en gran parte culpa de la Policía. La Policía cumple órdenes, cierto, pero también son órdenes de alguien que ya es responsable, o por darlas o por omitir darlas. Quien está al mando es responsable directo de cualquier acto violento.

Una muerte ya es mucha muerte. No se puede, no se debe, justificar la violencia, mucho menos la que cause muertes. Goni es el responsable, con juicio o sin él. El ‘Zorro’ es el responsable, con juicio o sin él. Ellos estaban a cargo de las fuerzas de la Policía; uno, en su cargo de ministro, y el otro, en cargo de presidente. Eso es así. Se asume su inocencia, pero no su ausencia de responsabilidad.

En Japón, toda persona a cargo de algo toma para sí cualquier desmán o fracaso y lo que hace es dimitir. Se ponen a manos de la justicia, además de pedir perdón. 
Es hora de que seamos responsables. Si estás en el Gobierno, en cualquier cargo, eres responsable. Si no quieres ser responsable, ¡abandona el cargo ya!

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