9 de junio de 2022, 4:00 AM
9 de junio de 2022, 4:00 AM


Mientras los círculos más altos del poder político se distraen y marcan la agenda informativa de los medios de comunicación con disputas personalistas y peleas internas del gobernante Movimiento al Socialismo, en el país están ocurriendo fenómenos preocupantes que amenazan la seguridad alimentaria de la gente, que a nadie parece importarle.

Evo Morales concentra la atención mediática todos los días con declaraciones altisonantes que naturalmente llaman la atención; todos sabemos que el jefe del MAS trabaja 24/7 en política y vive en permanente campaña electoral para satisfacer su ambición de volver al poder en las elecciones de 2025 y quien sabe si su paciencia alcanza para tanto y no quiere reinar desde la Casa del Pueblo antes de ese plazo.

De las actividades del presidente Luis Arce se sabe poco y solo se lo ve en actuaciones también estrictamente políticas en tal o cual provincia. A los ministros ni siquiera se los conoce. Quizá el más mediático de todos es el titular de Gobierno, Eduardo del Castillo, por sus apariciones públicas para presentar incautaciones de drogas o detenidos por presuntos delitos, o últimamente porque está en la mira del jefe de su partido que no lo quiere en el gabinete. De los viceministros, ni se diga; prácticamente se desconoce quiénes son ni qué hacen.

Entretanto, en las zonas de cultivos, las calles y los mercados de las ciudades se respiran con dificultad otras preocupaciones más cotidianas, por el encarecimiento de los productos, por la escasez de granos vitales para la ganadería y la avicultura, la base principal de la alimentación de los bolivianos.

Los sectores productivos ya no saben qué expresiones nuevas utilizar para describir sus preocupaciones por el panorama incierto que se pinta en el horizonte por las serias dificultades actuales y para llamar la atención de las autoridades sin que estas respondan que se trata de campañas de la ‘derecha’, especulación comercial o sabotaje de algún gremio.

En las contadas aproximaciones de las autoridades al asunto de la escasez del maíz, por ejemplo, lo único que estas han demostrado es un absoluto desconocimiento de la actividad productiva, lo que se constató cuando consideraron acopio especulativo la presencia de unos cuantos quintales del grano en algún galpón.

Ahora el sector avícola ha advertido que ha caído la producción de huevos en las granjas y que por tanto se avecina una temporada de escasez y casi seguro encarecimiento de la carne, y no solo de pollo sino de res y cerdo, pero las autoridades están concentradas en sus disputas internas de poder y los cruces verbales que como misiles rusos salen desde Chapare con destino a Plaza Murillo de La Paz.

No hay grano para el alimento de los animales, no hay políticas que den respuesta a esa escasez ni se permite a los productores utilizar cultivos genéticamente mejorados para incrementar la eficiencia productiva y evitar más escasez desde fin de año. La alternativa parcial de la importación de maíz argentino dejará de ser pronto una opción porque ese grano se irá a Europa, donde los precios serán más atractivos para los productores del vecino país.

Los gobiernos subnacionales y locales no se involucran en esas preocupaciones. Pareciera que ‘no es con ellos’ el problema y prefieren mirar de palco cómo pelean productores y gobierno central. Y a los medios de comunicación también nos vendría bien una autocrítica porque en ocasiones preferimos ocuparnos de los debates políticos insulsos y no priorizamos la agenda de la gente de a pie, esa que se siente huérfana de atención. Así estamos y, por tanto, oscuro se pinta el futuro inmediato.

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