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La agenda del multilateralismo

Antonio Rocha 29/9/2021 05:00

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La semana pasada y hasta el lunes de la presente se realizó el 76.° periodo de Sesiones de la Asamblea General de la Naciones Unidas en Nueva York, sede de la organización. A la Asamblea concurrieron los jefes de Estado y líderes de las principales organizaciones del mundo, entre ellos el presidente de Bolivia, quien dio su primer discurso en el magno hemiciclo. Una alocución más orientada a la política interna que a la política exterior del país, confirmando la relevancia que tiene para el Gobierno el desarrollo endógeno basado en la inversión pública, gasto público y el consumo interno.

El órgano multilateral marca la agenda mundial en aspectos de orden político y social, siendo también relevantes las directrices en materia de desarrollo económico y medioambiente, temas de relevancia forzada por la crisis económica derivada de la pandemia y las consecuencias cada vez más notorias del calentamiento global. Cobra trascendencia en esta sesión el problema migratorio y la crisis humanitaria a partir de la salida de Estados Unidos de Afganistán que ha provocado que cientos de miles de afganos busquen refugio que los proteja de la tiranía de los talibanes, o por el otro lado los miles de haitianos cuyo éxodo no concluye en la frontera mexicano-estadounidense, todo producto de la corrupción, la ausencia de democracia y oportunidades en países exportadores de ciudadanos.

El tema central de la agenda estuvo relacionado con la salud y los avances en el control de la pandemia: “Crear resiliencia a través de la esperanza, para recuperarse del covid-19, reconstruir la sostenibilidad, responder a las necesidades del planeta, respetar los derechos de las personas y revitalizar las Naciones Unidas”. Ahora el mayor problema es la ausencia de equidad en la distribución de las vacunas, concentradas en los países más desarrollados, quienes ya alcanzan porcentajes de más del 60% de su población totalmente vacunada mientras que la mayoría de los países menos avanzados aún no alcanzan el 10%, siendo la tasa de vacunación global actual de solo el 33%. En este ámbito, juega un rol esencial el fortalecimiento del mecanismo Covax de la ONU que intenta resolver de forma gradual la desigualdad en la distribución de las vacunas en los países que menores posibilidades tienen de luchar contra la pandemia debido a sus escasos recursos y precarios sistemas de salud.

El otro tema fuerte de la agenda ha sido el del cambio climático y la emergencia de una actuación coordinada de todo el sistema multilateral para ayudar a los países en la reconversión de sus matrices energéticas y la reducción del consumo de energías fósiles y con ello reducir las emisiones de CO2. En particular el discurso del presidente de Estados Unidos sobre su política exterior en esta materia fue contundente en su compromiso de apoyo tecnológico y financiero al cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible relacionados a la protección medioambiental.

Un tópico no menos importante también abordado por varios jefes de Estado, ha sido el de la lucha contra la corrupción. Ha habido un reconocimiento conjunto por parte del sistema multilateral sobre la necesidad de tomarnos en serio la detección y el castigo a los corruptos, además de implementar medidas urgentes para solucionar las lagunas en las leyes y sistemas nacionales de alerta. 

El Sistema de Naciones Unidas tiene un papel relevante que desempeñar para impulsar la agenda anticorrupción, este es un problema transnacional que requiere soluciones transnacionales, es imposible avanzar sin la cooperación multilateral.

Bolivia como parte del sistema juega un rol importante en los temas que ahora marcan la agenda global y su aporte puede ser muy significativo en la medida en que podamos contribuir al logro de los objetivos de desarrollo sostenible. 

En el ámbito social que involucra salud, educación, justicia, derechos humanos, empleo, seguridad social, reducción de la pobreza y otros, podemos alcanzar metas cualitativas importantes en la medida que distribuyamos los recursos del Estado de forma ecuánime y descentralizada y se encaren reformas estructurales, no de leyes y decretos, sino de las instituciones y las personas.

La lucha contra la corrupción, el enriquecimiento ilícito y la penalización de las personas jurídicas, más allá de tener un objetivo reconocible ajustado a las normas y tratados internacionales, deberá estar acorde al respeto a derechos ya consagrados en la Constitución como el de la libertad de expresión y de prensa junto con el derecho de la reserva de la fuente, además del respeto a la privacidad del individuo y su derecho a la propiedad, todo esto en el marco de la aplicación de la norma en un sistema judicial probo e intachable, lo que en la actualidad es solo una ilusión en Bolivia.

La construcción de una agenda de política exterior y la inserción plena del país en el sistema multilateral, más allá de ser un receptor de concesiones y cooperación internacional, requiere primero de un verdadero rencuentro entre los bolivianos sobre la base de un diálogo franco y abierto, y segundo, requiere de la construcción de consensos diversos donde el objetivo sea el desarrollo del país y el “vivir bien” de todos los bolivianos sin ninguna excepción.

Antonio Rocha Gallardo es Presidente - CNDA

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