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De manera simultánea en todo el país, profesionales de la salud y colegios de enfermeras de once hospitales públicos pedirán hoy, una vez más, la aprobación de la ley del 10 por ciento para la salud, impulsada de manera incansable desde hace varios años por el padre Mateo, y que ahora se encuentra detenida en la Asamblea Legislativa controlada por el Movimiento al Socialismo (MAS).

Parece que ni siquiera la contundencia de un mortal coronavirus y la pandemia son capaces de sensibilizar a diputados y senadores del MAS para hacerles comprender que el mundo entero entró en conciencia de que no hay nada tan importante para las personas como la salud y la vida y que para eso se requiere que los Estados destinen porcentajes mayores de sus presupuestos a cuidar a sus habitantes.

Bastaría con revisar las estadísticas diarias o conversar con los familiares de las más de 111.000 personas que hasta ayer habían sido registradas como casos positivos del Covid-19, aunque lo más seguro es que ese número en los hechos es aún mayor, para conocer el drama de quienes constatan en su propia experiencia la impotencia de no tener un mejor sistema de salud en el país para sanar a sus seres queridos.

Hasta ayer más de 4.600 bolivianos perdieron la vida por esta pandemia, pero si para los legisladores la emergencia sanitaria mundial resulta insuficiente para aprobar la ley del 10 por ciento, entonces que piensen en las históricas deficiencias de nuestros centros médicos, en las personas que enferman de dengue, en la tercera edad que no tiene condiciones para un adecuado cuidado en esa etapa avanzada de la vida, en los que requieren trasplantes y que al no tenerlos se mueren.

Pensar en los niños que tendrían que estar en el colegio estudiando o en los parques jugando, y que sin embargo están en hospitales luchando contra la enfermedad y a veces más que eso, peleando contra las precarias condiciones del sistema sanitario, la falta de insumos, de laboratorios y de personal médico especializado.

Es muy llamativa la insensibilidad de los legisladores del Movimiento al Socialismo, los únicos que probablemente por un censurable cálculo y manoseo político se oponen a la ley del 10 por ciento.

La población, a través de iniciativas individuales o colectivas, el sistema de salud, el Gobierno nacional, los gobiernos departamentales y personalidades del país están a favor de la iniciativa del Padre Mateo, y la Asamblea Legislativa es la única instancia que le está diciendo no a una mejor salud de los bolivianos.

¿Qué cálculo pasa por la mente de los estrategas del MAS? ¿Pensarán que con la aprobación beneficiarían al Gobierno de Jeanine Áñez? Si su razonamiento pasa por ‘ganar’ algo políticamente, que se lleven ellos el mérito de ser los legisladores que pasen a la historia como los que posibilitaron esa revolucionaria transformación en beneficio de todos los bolivianos, pero que lo hagan.

Si hay una única reserva con la que los políticos no debieran hacer política, es con la vida y la salud de las personas. Este es el momento en que tienen que demostrarle al país que al menos ocasionalmente, así sea en el mundo de las excepciones, se hacen cosas positivas pensadas no en el interés partidario, sino por el bien de los habitantes, que es a quienes se deben.