Edición Impresa

La Bolivia que queremos

Pablo Mendieta 7/2/2020 03:00

Escucha esta nota aquí

Permítame formularle algunas preguntas sin ningún afán político, sino más bien ciudadano. ¿Cuál es el país que sueña para sus hijos? ¿Qué requiere para que usted se desarrolle personal, profesional, familiar e incluso espiritualmente?

Y, en la línea del renombrado John Kennedy que dijo “no preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino pregúntate qué puedes tú hacer por tu país”, viene esta otra: ¿qué puede ofrecerle usted a nuestra república para que ese sueño sea realidad?

Probablemente las respuestas a las anteriores consultas es que desea un país libre, uno que le permita crecer como persona, aquel en el cual se sienta seguro de vivir y transitar y en el que pueda encontrar un empleo digno o pueda emprender y generar varios trabajos. Uno en el que el mérito esté por encima del rédito y la capacidad por encima de la popularidad. Y uno en el que preservemos nuestra esencia cultural, incluyendo el medio ambiente que nos rodea.

Probablemente coincidiremos en una visión como esa. Sin embargo, la pregunta relevante es cómo hacer realidad ese sueño. O puesto de otra forma, ¿cuál es la ruta boliviana al desarrollo económico y social sostenible?

Sabemos que las rutas pasadas que transitamos en nuestra historia no nos dieron resultados, salvo periodos específicos de auge varias veces motivados por factores externos y algunas políticas adecuadas para su tiempo.

Cabe notar que, dados los giros ideológicos que dimos hacia ambos lados y los experimentos que hicimos en cada dirección, los problemas del país serían específicos a nosotros más que a los paradigmas que seguimos en cada momento. Es decir, existirían problemas o condiciones de fondo que nos impidan desarrollarnos.

Por tanto, para crecer y desarrollarnos necesitamos un golpe de timón en varias dimensiones. Como dice el adagio popular “no podemos conseguir resultados distintos haciendo lo mismo”. Obviamente, tampoco se puede ir al otro extremo de experimentar sin criterio para obtener resultados impensados.

En esa línea, comparto tres sencillas ideas para conseguir la Bolivia que queremos.

Uno de los problemas que aqueja a más de tres cuartas partes de los trabajadores bolivianos es la informalidad; es decir, la falta de un trabajo con seguridad social e industrial.

Para fomentar la formalidad es preciso cambiar el enfoque tradicional que es punitivo e ineficaz y enfocarlo desde otro ángulo. Por ejemplo, implementar un pequeño “estímulo en efectivo” para que cualquier persona compre formalmente y luego reciba un porcentaje de lo recaudado en “dinero contante y sonante.”

Con más formalidad, podremos elevar gradualmente la productividad de la economía boliviana, porque un trabajador formal produce (y gana) más que uno informal.

Por otra parte, si queremos mejorar el desempeño de las autoridades que regulan los diversos sectores, haciendo que sean independientes y que tengan criterio formado para atender a consumidores y productores, podemos reactivar la ley 1600, que en 1994 estableció un sistema efectivo de regulación y control en los diversos sectores para que la sociedad gane.

Así contribuiremos a la institucionalidad, factor reconocido como determinante en el desarrollo de los países según estudios bien documentados.

Y una tercera idea es que podamos establecer un régimen de regalías variables en función a la rentabilidad. Usualmente los países ricos en recursos naturales han privatizado cuando la rentabilidad es baja y nacionalizado cuando es alta, generando incertidumbre en estos sectores. De esta forma se puede evitar esos giros en política pública y tener un ambiente más estable.

Estas tres ideas ajenas las tomé del foro “Estabilidad, Productividad, Institucionalidad: la Bolivia que queremos” el pasado 4 de febrero, donde se discutieron estas tres líneas. Si quiere más sugerencias como las que compartí, visite la página web y de Facebook de Cainco, donde están in extenso las presentaciones y el video.

Encontrará varias ideas e inquietudes para llegar a esa “Bolivia que queremos”.

Comentarios