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8 de marzo de 2017, 4:00 AM
8 de marzo de 2017, 4:00 AM

A tiempo de lamentar los males presidenciales de garganta, no pude menos que alegrarme por la excelente garganta de la que goza el vicepresidente, Lic. Álvaro García Linera, quien ocupa actualmente la primera magistratura del Estado Plurinacional y Folclórico, demostrando aptitudes excepcionales para desempeñarse en la silla presidencial, propiedad del presidente vitalicio Evo Morales. 

Esta primera conclusión la sugirió mi corresponsal en el Palacio Real de la plaza Murillo, quien traviesamente me manifestó que el licenciado se mueve en el Palacio más feliz que coco en agua tibia, cual si hubiera sido predestinado para mandar y comandar, mientras el pobre Evo se halla buscando remedios para su privilegiada y a la vez maltrecha garganta en tierras cubanas, a manos de médicos expertos en sinusitis y otras complicaciones que amenazan con dejarlo ‘ch’aja’ y en desventaja dentro de su permanente campaña electoral para ser rerereelegido como conductor máximo del país, al cual domina con su garganta de oro, la cual podría quedar convertida en cobre de Corocoro. 

La cholita me comunicó que el presidente interino se atrevió a impartirle órdenes, pese a no ser empleada suya. Con bronca contenida, Macacha me contó que recibió la instrucción de convocar una conferencia de prensa para explicar al pueblo los sufrimientos del presidente trashumante para colocar a nuestro país muy cerca de Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua y otros países que tienen la suerte de ser gobernados ad eternum. La heroína cochabambina tuvo el valor de contestarle que ella es periodista independiente y que no tiene por qué recibir órdenes de un mandatario que está interinamente a cargo de la Presidencia y que no tiene acceso al despacho de Evo ni a su cuarto de baño. 

Al final recomendé no ser tan tajante con el ‘vice’ porque él solo responde a disposiciones que prescribe la Constitución y que espera gobernar para el bien de todo el país, mientras el ilustre enfermo se frota la garganta tratando de volver a cantar y a ordenar hasta cumplir 500 años de mandato 

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