Opinión

La Chica del Este

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28 de septiembre de 2017, 4:00 AM
28 de septiembre de 2017, 4:00 AM

Cuando visité Alemania, por motivos de estudio, lo hice llegando al aeropuerto berlinés de Tempelhoft, en la parte este del país. Helmutl Köhl gobernaba Alemania hasta convertirse en el padre de la reunificación y uno de los grandes aliados de crear la Unión Europea.

El muro que dividió Berlín se convirtió en una frontera mortal, el inicio de la Guerra Fría y el temor de un holocausto nuclear tal como lo vivimos ahora. La orden era disparar a cualquiera que intentase atravesarlo. Con el pasar de los años se convirtió en campo minado, alambrado eléctrico y sofisticados aparatos de vigilancia electrónica; sin embargo, nada de esto apagaría las ganas de libertad de los alemanes.

Cuando Stalin decide asfixiar Berlín, el general Lucius D. Clay, gobernador del sector americano, le responde a través de un puente aéreo. Durante 15 meses aviones americanos e ingleses sobrevolaron Tempelhoft, haciendo caer alimentos, medicinas, carbón y otras cosas esenciales para la sobrevivencia de los berlineses. Después vendría otro gran estímulo en la Rathaus Schoneberg, cuando un joven e inolvidable presidente, John F. Kennedy, dice la memorable frase: “Ich bin ein Berliner” (yo soy un berlinés).

Pasaría una eternidad para que lo imposible se haga posible y el muro de Berlín cayera de una grandiosa e imponente martillada de libertad.

Es en esta Alemania que una joven de nombre Angela Dorothea Kasner, física de profesión, se estrenaría en política y sería portavoz del último Gobierno de la Alemania Oriental. Helmut Köhl la llamaba “mi chica”. Hoy, la Chica del Este se prepara para gobernar por cuarta vez consecutiva la primera potencia europea.

En el debate televisivo con Martin Schultz se la ha visto clara y decidida en la continuidad de su Gobierno tanto en cuestiones internas como externas, entre las que vetará el ingreso de Turquía a la Unión Europea. 

Alemania ha cambiado mucho desde 1990 y Angela Merkel (apellido de su primer marido) debe hacer la cuenta con las incertezas del mundo actual y el fenómeno de la corrupción, hoy parte del sistema país. 

No obstante, Alemania es el país más estable del viejo continente, a diferencia de España, Italia o Grecia, países en permanente inestabilidad política. Todo ello gracias a contar con una líder de gran inteligencia, carisma y tacto político, convirtiéndose en la mujer más poderosa que haya visto la Europa de la posguerra. Solo Konrad Adenauer - padre de la Alemania moderna - gobernó 16 años, como hará la chica que vino del este.

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