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La convocatoria a elecciones

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2 de junio de 2019, 4:00 AM
2 de junio de 2019, 4:00 AM

Arrancó oficialmente la carrera por la Presidencia de Bolivia. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) dio a conocer la convocatoria oficial y el calendario rumbo a los comicios del 20 de octubre de 2019. Tras las explicaciones dadas por los vocales, surgieron voces que cuestionan la forma en que se está llevando adelante el proceso.

En primer lugar, días antes de lanzarse la convocatoria, el Comité pro Santa Cruz y la mayoría de los partidos de oposición pidieron la renuncia de los vocales electorales, al anunciar que dudan de su transparencia. La respuesta fue obvia, los miembros del TSE no van a dejar sus funciones y además piden respeto a lo que hacen; mientras tanto, los postulantes a la Presidencia terminaron acatando las reglas del juego oficializadas, en una postura que no termina de entenderse.

Uno de los hechos más llamativos y simbólicos es que las normas electorales ignoran al ciudadano común, al impedir que un candidato sea impugnado por alguien sin militancia partidaria. Ya en el llamado a las primarias de cada partido, solo los miembros de estos podían objetar una postulación y ahora, en la convocatoria a comicios generales, no existe la posibilidad de impugnación.

En el detalle de la convocatoria, existen puntos que demuestran que hay un partido y sus candidatos (Evo Morales y Álvaro García Linera) que parten con ventaja frente a los demás, aunque es bueno reconocer que esto no solo se debe atribuir al TSE. Veamos cada una de las ventajas de las que se habla. La primera indica que tres meses antes de las elecciones, todos los candidatos deben renunciar a sus cargos públicos, menos el presidente y el vicepresidente, de acuerdo a lo que manda la Constitución. Si bien el uso de bienes del Estado está prohibido en la campaña, en tanto los dos principales candidatos del MAS estén en funciones, seguirán utilizando recursos y mostrando las obras públicas como logros, lo cual indudablemente favorecerá a su respectiva candidatura.

En segundo lugar, al haber sido el ganador de la última elección, el MAS será el partido político al que se le dará la mayor parte del financiamiento del TSE a las campañas; se habla de 10 millones de bolivianos, frente a 5 millones para el Movimiento Demócrata y el resto para los demás, de un total de Bs 35 millones.

Por otro lado, llama la atención que el TSE no hubiera convocado a la segunda vuelta en la misma ocasión que llamó a las elecciones generales. Eso significa que no hay fecha ni reglas definidas para el balotaje, lo cual es inusual tanto mirando la experiencia de Bolivia en anteriores comicios, como la de países vecinos, y genera enormes susceptibilidades.

Los vocales electorales están en la mira de la ciudadanía porque aún no logran merecer la confianza de los votantes. Eso abre el temor de fraude, alimentado por la oposición y por plataformas ciudadanas.

Frente a este escenario, toca que los vocales electorales hagan el máximo esfuerzo en garantizar elecciones transparentes y también en demostrar que lo están haciendo. A los partidos de la oposición les tocará ser coherentes y consecuentes con el momento actual; mientras que al MAS hay que exigirle que no use y abuse de los bienes del Estado, de los empleados públicos y de las ventajas con las que parte en esta justa rumbo a la conquista del poder.

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