Opinión

La democracia de Bolivia ante la CIDH

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5 de diciembre de 2018, 4:00 AM
5 de diciembre de 2018, 4:00 AM

Bolivia vive los días más trascendentales de los últimos 15 años. La voz ciudadana que rechaza la candidatura de Evo Morales y de Álvaro García Linera a una nueva reelección ha sido desoída por el Tribunal Supremo Electoral, que anoche habilitó la postulación de ese binomio. Hoy se denunciará esta situación en un foro internacional: la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Durante 30 minutos Bolivia estará en la mira del sistema interamericano. Dos organizaciones de Derechos Humanos presentarán la denuncia acerca del afán prorroguista del binomio gobernante, al que el Órgano Electoral decidió habilitar, a pesar de que la Constitución Política del Estado lo prohíbe con absoluta claridad. Además, los vocales electorales han ignorado el voto de más del 51% de ciudadanos que rechazaron esa propuesta en el referendo del 21 de febrero de 2016.

Los organismos de Derechos Humanos denunciarán ante la CIDH que se está violando el derecho democrático de la mayoría de los bolivianos y el Gobierno tendrá 15 minutos para argumentar a favor de la reelección. Al final de las presentaciones, no se espera una decisión, aunque sí se ha pedido que se puedan acelerar los plazos con el fin de iniciar un proceso que impida la ilegal participación de Morales y García en los comicios de octubre de 2019.

La decisión del Órgano Electoral se produjo anoche en una sala plena convocada de emergencia y fue sorpresiva para el país, que esperaba el fallo para esta jornada. Se sabe que hubo dos vocales disidentes y el resto fue complaciente con el Gobierno. Esa determinación se produce horas antes de que sesione la CIDH y un día antes de que se produzca el paro cívico nacional, convocado por plataformas ciudadanas y movimientos cívicos, el cual se mantiene en pie, de acuerdo con las últimas declaraciones del presidente del Comité pro Santa Cruz.

Ante este crítico escenario, hay que remarcar que tanto la Comisión como la Corte Interamericana de Derechos Humanos se han convertido en una esperanza para miles de bolivianos que ven con desconsuelo la complacencia del Tribunal Constitucional y del Órgano Electoral ante el poder al mando.

No nos reconforta y más bien nos entristece, que la esperanza de la mayoría se afiance en entes internacionales ante la desconfianza en nuestros tribunales internos. Aún así, la jornada de hoy en Washington será importante, abre la esperanza de que se deje claramente establecido que reelecciones indefinidas no son un “derecho humano”. El implantarlas marca el inicio de un régimen que no parece ser democrático y que además emerge con el pecado original de haber desconocido la voluntad popular.

El mundo deberá estar pendiente de lo que ocurra en Bolivia de aquí en adelante.

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