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La democracia y el diccionario de los abrazos

Gonzalo Chávez 18/10/2020 05:00

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Una de las formas de combatir la pandemia del coronavirus es el distanciamiento físico o social. La regla burocrática es que, fuera de la cueva del hogar, como mínimo, debemos estar a un metro y medio de otro ser humano.

Es lo seguro. La profilaxis de la distancia. Por supuesto, nada de estrecharse la mano, besarse, abrazarse y ni pensar de echarse un cruzadito para brindar por la vida. Toda la coreografía de afectos y sentimientos ha sido exiliada a un futuro que no sabes cuándo llegará. 

Los substitutos de las viejas muestras de cariño están a la orden del día. Manitos en posición de namaste, sutiles inclinaciones de cabeza como lo hacen los asiáticos, abrazos virtuales y otros gestos, en general, ridículos.

A lo mucho, algunas personas chocan una de las partes más sin gracia del cuerpo humano: el codo.

Juan José Millas sostiene que, en el pasado, los besos y los abrazos más entretenidos estaban prohibidos por las religiones y ahora, están vedados por la ciencia. Antes, el castigo, por irse demasiado a las manos y/o intercambio de fluidos, era el infierno. Ahora, puede ser una tremenda neumonía y un encuentro, no esperado, con la huesuda.

En este congelamiento administrativo del afecto, corremos el grave peligro de olvidarnos de cómo abrazar. Frente a este apocalipsis afectivo, me permito presentar una taxonomía y sus respectivas definiciones de los apretones, estrujadas, apachurradas y otros mimos corporales.

Es decir, propongo un diccionario de los abrazos para las futuras generaciones. Abrazo cóndor. Este achuchón se lo da abriendo ampliamente los brazos hasta tener la sensación de que estos se salen del cuerpo.

Posteriormente, levemente se imita el despegue del cóndor para estrecharse con las alas del otro en un encuentro pleno, grande, lleno, de perfecto encaje. Generalmente, el abrazo cóndor permite un vuelo a dos.

Abrazo palmadita. Consiste en una aproximación algo más distanciada, probablemente 18 cm, pero este abrazo frio es compensado con palmaditas cariñosas con la mano derecha. Como este apretón es algo distante, debe ser acompañado con la voz para darle más gallardía y proximidad sonora: Ramírez, como te va hermano. Susanita, a ti no te pasan los años. O algo más moderno. ¿Cómo es bro? Abrazo oso.

Es uno de mis preferidos. Se trata de un encaje perfecto y apretado seguido de cariñosas refregadas en la espalda que llegan a despertar a los mochos. En algunos casos incluye saltitos de a dos que puede generar sospechas, siempre de las buenas. Una versión de este abrazo, a veces incluye, que el más fuerte levante al menor provocando un carrusel de amor. Abrazo de baile. Esta aproximación, implica abordar a la pareja con toda la palma en la cintura o el hombro. Los más delicados bailarines ponen la mano como una garrita de cinco dedos para un toque más delicado.

También existe la versión de aquellos danzarines que dobla toda la mano hacia fuera y toca la cintura o el cuello con el inicio de la muñeca. Un baile cheek to cheek (cachete con cachete), coladito y abrazadito puede ser “la manifestación vertical de un deseo horizontal”. Abrazo del cuello y con tornillo. Este encuentro es muy común entre amigos de la infancia. Consiste en agarrar cariñosamente al cuate del cuello y con la mano, en posición de cocacho, realizar suaves movimientos circulares con el dedo del medio a la altura de la sien.

La idea es atornillar el afecto. Abrazo olido. Este tipo de encuentros en portugués se denomina “tirar um cheirinho”. Consiste de un abrazo muy apretado que incluye una olida detrás de la oreja: sutil, cariñosa y respetuosa. En Salvador de Bahía, en Brasil, a este tipo de abrazo le acompaña la siguiente expresión también en el idioma lusitano: “Ohhh meu cheiro bomm mm”. Oh mi perfumado amigo. 

“El abrazo de madre. Aquel que consuela, cura, protege, sana, alimenta, alienta, motiva, engrandece, enseña, respeta, divierte, alivia, ama incondicionalmente y te devuelve la fé en la humanidad. El abrazo vital para la supervivencia, sin el cual no somos nada” Paula Marowsky. Abrazo de gol. Emocionado, gritado, saltado, apretado hasta quedar sin voz ni brazos. La mejor versión de este abrazo es con un desconocido, pero de la nación atigrada en la curva sur del Estadio Hernando Siles.

Abrazo del reencuentro, de la democracia. Nuestras sociedades son diversas y complejas. El conflicto hace parte de la convivencia social y política, pero muchas veces los desencuentros se profundizan y derivan en violencia, inclusive en guerra.

El abrazo de la reconciliación social es el que construye nación en base a valores, principios. Respeto, solidaridad, justicia, libertad son algunos de los brazos que cobijan a las comunidades. La democracia es el abrazo de la oportunidad para renovar el futuro. Las sociedades cuando se abrazan sellan acuerdos, pactos por la vida, por la paz.