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La derrota del MAS y de su estratega

Manfredo Kempff 11/3/2021 05:00

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Creemos que ni los opositores más optimistas podían imaginarse que luego de cuatro meses de un triunfo electoral tan contundente del MAS, como fueron las elecciones del 18 de octubre último, ese partido cayera con tanto estruendo, dejando desorientada y perpleja a su militancia. Sabíamos de sus debilidades, producto de las divisiones gestadas por el expresidente, jefe nacional, y ahora jefe de campaña del MAS, Evo Morales, pero no pensamos que su falta de criterio hubiera llegado a tanto como para perder una plaza tan propia como hasta hace poco era El Alto y que designara a tan malos candidatos en otros departamentos cuyo destino fue la derrota.

No conocemos todavía las cifras oficiales de las elecciones del domingo, pero está a la vista que el estratega del MAS lo ha hecho muy mal y tal vez era mejor que se quedara en Buenos Aires porque así se victimizaría y sería de mayor ayuda a su gente. Lo que se conoce como el voto en “boca de urna” o el de “conteo rápido” que es más exacto, no va a variar sustantivamente el resultado final. Y si la situación es así, los masistas mantendrán el poder presidencial de Luis Arce, también la mayoría en la Asamblea, contarán, como desde hace años, con la obediencia de la justicia, pero habrán perdido el poder popular en los departamentos y en las grandes ciudades. Les quedará, como consuelo, municipios y ciudades intermedias y pequeñas.

¿Qué ha sucedido con la estrategia electoral del MAS? Pasó que eligieron jefe de campaña a Evo Morales y eso era darle carta blanca para que moviera las piezas del tablero a su antojo, de acuerdo a sus afectos o antipatías. No tuvo a su lado, que sepamos, al peruano Wálter Chávez, que fue el cerebro pensante del MAS, según se dice. Entonces, con Morales sin oficio, dedicado a elucubrar campañas victoriosas desde su búnker de chatata en Lauca Ñ, lo que vino fue la derrota.

Ya sabemos lo que sucedió en El Alto y no hay que repetirlo mucho más. Morales eliminó a Copa de la candidatura a la Alcaldía e impuso a Zacarías Maquera (Ratuqui). Resultado: Eva se incorporó a la agrupación Jallalla y arrasó, al extremo que se vaticinan 9 concejales para ella y 2 para el MAS. La noche del lunes, de propia voz del masista Cristhian Cámara, oímos que Morales le negó la candidatura al municipio de Trinidad diciéndole que un colla no ganaría nunca en el Beni. Resultado: Cámara se prestó la sigla del Movimiento Tercer Sistema (MTS), ganó y dejó en tercer lugar a Jimmy Seoane, designado por el estratega. Pero, además, el perito cometió otro error en Cobija al haber desechado a la pandina Ana Lucía Reis (que ya había sido gobernadora por el MAS) y prefirió a un señor Mollinedo. Resultado: La señora Reis también se prestó la sigla del MTS y le dio una tunda a su adversario. En suma, el MAS no tiene ninguna Alcaldía en las nueve capitales y El Alto según el “conteo rápido”, salvo el municipio de Sucre que debería disputarlo todavía codo a codo con Horacio Poppe.

La noche del domingo, el estratega se mandó “un farol” como dicen en España, al afirmar, talvez sin siquiera haber oído la radio, que el MAS había ganado siete gobernaciones, cinco de ellas en primera vuelta (La Paz, Oruro, Potosí, Cochabamba y Pando), que su partido estaba primero en Tarija y Chuquisaca y que en Beni su candidato iría al balotaje. Afirmó que “solo la derecha nos ganó en Santa Cruz, en primera (instancia), aunque tenemos esperanzas de que podamos ir a segunda vuelta”. Una perfecta señal de desequilibrio, el síndrome de Hitler en el búnker de los últimos días en Berlín.

¿Cómo les fue en las gobernaciones? El MAS tiene aseguradas Cochabamba y Potosí. Y en pelea, con mucho riesgo, las de La Paz y Pando. Tal vez tuviera Chuquisaca también, si Damián Condori no hubiera sido desechado de las filas masistas. El MAS tiene que revisar eso de la jefatura y ubicar a su líder como jefe emérito. Su precipitada fuga a México dejando colgado a medio mundo lo desprestigió mucho ante sus partidarios. Y sus quejas sobre las crueldades del “Gobierno de facto” ya pocos la creen. Todo tiene su tiempo.



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