Opinión

La deuda con la salud

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8 de junio de 2018, 4:00 AM
8 de junio de 2018, 4:00 AM

La realidad ha vuelto a restregarse ante los ojos del poder. La desesperación de pacientes, familiares de enfermos, médicos y enfermeras hizo que busquen el modo de hacerse ver por el presidente de Bolivia, Evo Morales, para gritarle que hay servicios que están a punto de cerrar o disminuir por la falta de ítems en el Hospital Oncológico de Santa Cruz.

Una vez más, el dolor de los enfermos puede más que los discursos gubernamentales que hablan de cifras macroeconómicas y pretenden hacer notar que todo en Bolivia marcha bien porque el 6,8% del Presupuesto General del Estado para 2018 está destinado a la salud; las autoridades incluso dicen que esa cifra es mayor al 1,8% destinado a Defensa o el 1,5% para el Ministerio de Gobierno.

En realidad, en este departamento, el de mayor población y el de mayor crecimiento del país, se necesitan 10.648 ítems, porque los recursos de los gobiernos municipal y departamental, que deberían ser utilizados en equipamiento, infraestructura e insumos, se usan para pagar recursos humanos (cuyo financiamiento debería correr por cuenta del Gobierno nacional).

El Tesoro General de la Nación paga 4.797 ítems de salud, pero el municipio paga a casi 5.700 funcionarios que contrata para paliar el déficit en el primer y segundo nivel; la Gobernación financia a casi 2.000 personas. Eso significa que las autonomías subnacionales están pagando más recursos humanos que el poder central, aparte de ocuparse de las otras obligaciones que establece la ley (infraestructura, equipamiento e insumos).

Ese es el contexto de la dramática realidad de los pacientes con cáncer. Hay 7.276 diagnosticados con este mal cada año en el país y el
Hospital Oncológico de Santa Cruz atiende a 200 cada día en consulta externa y a 100 en internación, muchos de los cuales llegan de provincias o de otros departamentos, al ser un centro de referencia. Los médicos y las enfermeras redoblan esfuerzos y hasta ponen de su bolsillo porque cada día son testigos de desgarradoras historias. Además, hay grupos voluntarios que extreman la creatividad para buscar recursos que financien un tratamiento por vez.

Lo descrito no es justo, es inhumano, porque estamos hablando de pacientes que aparte de luchar contra una enfermedad muy agresiva, sienten el dolor físico de su avance junto a familiares que miran con impotencia cómo se extingue la existencia de niños, jóvenes y adultos que podrían tener una mejor calidad de vida si se les diera mayor atención.

Desde el Hospital Oncológico se ha propuesto la ley del cáncer, que plantea asegurar un mayor financiamiento para el tratamiento de esta enfermedad, a través de un porcentaje de los tributos. Cuando en Bolivia se ve que hay cuantiosos gastos en la construcción de palacios o la compra de aviones, es fundamental que el Gobierno dé un giro y atienda como es debido a la salud.

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