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17 de junio de 2023, 4:00 AM
17 de junio de 2023, 4:00 AM

Por Deysi Mamani Tola, economista

Hoy en día todos creen ser gurús de la economía exponiendo augurios y lecturas carentes de sustento, a pesar de ello, su difusión es amplia en diferentes medios de comunicación. Ante esto, buscaré exponer la situación actual en base a datos observados.

Antes que nada, es importante ser conscientes de la situación en la que se encontraba la economía en 2020 para poder reconocer el esfuerzo que requirió sacarla de ese hoyo; pensar de forma seria sobre el contexto externo y los conflictos internos que perjudicaron la recuperación económica; y tener presente el conflicto político que retrasa la ejecución de acciones oportunas. 

La situación en 2020 fue crítica por dos motivos: la pandemia y la paralización de la economía, que derivaron en una caída del PIB de 8,7%, situación no vista desde 1963. Las finanzas públicas registraron un déficit de 12,7% del PIB y un déficit corriente de 6,1%, lo que llevó a un incremento importante en el endeudamiento interno. El desempleo se elevó a 8,4%, y en el mes de mayo llegó al pico de 11,2%. La pobreza extrema y moderada se incrementaron al igual que la desigualdad. A esto se suma la falta de atención a la crisis sanitaria repercutiendo en una tasa de mortalidad elevada.

El actual Gobierno tomó el mando cuando el país atravesaba esa difícil situación económica y social, embarcándose en el reto de revertirla, lo cual inició con el plan de lucha contra la pandemia de covid-19, adquiriendo vacunas, proveyendo pruebas de detección y dotando de personal los centros de salud para el control y atención de los enfermos, porque debía dar seguridad sobre la salud para reconstruir la economía. Como resultado, la última ola de covid-19 registró una tasa de mortalidad de 0,2%.

En el plano económico, diversos estudios señalan que cualquier crisis económica deja secuelas en la actividad económica, porque se sufren pérdidas permanentes del producto; la recuperación no es automática. En el caso boliviano, para salir de la crisis, el Gobierno inició con proveer recursos a los hogares mediante el Bono contra el Hambre, la devolución de aportes, reactivó la inversión pública, canalizó recursos a través de créditos a bajas tasas de interés, entre otros. Así, en 2021, el PIB se recuperaba creciendo en 6,1%, cuyo principal motor fue la demanda interna. El desempleo, la pobreza y la desigualdad se redujeron. Las finanzas públicas continuaron registrando déficit, pero en menor magnitud.

En 2022, se daría un impulso a esta recuperación, pero los resultados fueron socavados por el contexto externo marcado por los efectos de la guerra en Ucrania y el conflicto interno promovido por el Comité Cívico Cruceño con 36 días de paro. El crecimiento del PIB fue de 3,5% en 2022, menor al 4,3% registrado al tercer trimestre debido a los conflictos en Santa Cruz en el último trimestre, de no ser por éste el crecimiento habría superado el 4%.

Lo propio sucedió en el resultado fiscal, el cual cerró la gestión 2022 con un déficit de 7,1% del PIB y el balance corriente con un valor cercano al equilibrio de -0,2% del PIB, lo cuales serían menores de no ser por la guerra en Ucrania y el confinamiento en China, mismos que encarecieron el costo de importación de combustible no sólo por mayores precios del petróleo, sino también por elevados costos de transporte y logística. Con la subvención a los combustibles, los mayores costos se tradujeron en más gastos para el Estado para no afectar el poder adquisitivo de los hogares. En otros países, por el contrario, el desborde de los precios ocasionó que la población se alzara en protestas; según BBC News Mundo, entre enero y septiembre más de 90 países salieron a las calles a protestar por el precio o la disponibilidad del combustible.

Respecto a 2023, la economía continúa creciendo. Al mes de marzo el desempleo fue de 4,3%, menor al que se observó en marzo de 2022 (5,3%), los depósitos y créditos registran crecimientos de 2% y 8%, respectivamente, con relación a marzo de 2022. En comercio exterior, el primer trimestre fue afectado por los conflictos en el vecino país Perú, sin embargo, en el mes de abril registramos superávit comercial de 71 millones de dólares. Al mes de abril, se registró un superávit global y corriente. El Banco Central de Bolivia señala que ya se va regularizando la demanda de dólares, un problema por el que se atravesó debido al retraso en la aprobación de la Ley de Oro.

El contexto externo es complicado, el retardo en la aprobación de leyes nacionales no ayuda a la economía, la perjudica, pero aún en este escenario, la economía sigue creciendo.  

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