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OPINIÓN

La educación petrolera en tiempos de pandemia

7/5/2020 03:00

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Por: Hernán Cabrera Pantoja

A inicios del 2015 se hizo un sondeo de los estudiantes de las Carreras de Ingeniería Petrolera y Gas Natural en Bolivia, que agrupaban a un poco más de 16 mil estudiantes , un número que parecía crecer con los años. Ese año el barril estaba bordeando los 90 $us. Iniciaba mis clases con optimismo, eufórico, explicando a las generaciones no tan distantes, mostrando el gráfico motor de nuestra industria, que cambia como el movimiento impredecible de las alas de una abeja y se cotiza en un enjambre parecido, “Mientras esta curva se encuentre hacia arriba y su tendencia sea crecer. No se preocupen, vamos a tener trabajo”, les explicaba. Surgían algunas miradas perspicaces, otras carcajadas curiosas, y sobre todo un optimismo alentador en el aire. El precio del petróleo empezó a caer, y el número de estudiantes de las Carreras de Ingeniería Petrolera y Gas Natural no dejaba de crecer, al parecer el efecto vendría después: la sobre oferta laboral, el número creciente de deserción, y el número de profesionales del área desempleados.

Sobrevivientes a una nueva crisis del petróleo, cinco años después, a inicios del año 2020, en un sondeo realizado, y una estimación no oficial, el número de estudiantes de la Carrera de Ingeniería petrolera y gas natural en Bolivia descendió a 7.120, es decir, una caída del 65%. El precio del petróleo a inicios de este año rondaba los 61$us, aun así el número de estudiante no prometía crecer, aunque singularmente se mostraba una tendencia lenta y negativa, al menos estable ya se presentaba las primeras consecuencias como el cierre de la carrera en algunas Universidades del País, obligando así al cambio, la restructuración y la adaptación.

Cuando di mi última clase presencial en marzo, con el mismo discurso motivador sobre la curva del precio del petróleo, no pude dejar de pensar, en lo relacionado que está el $us/bbl con muchos ítems de la sociedad. Vienen tiempos de ajustes, evidentemente, y la tendencia del número de estudiantes volverá a caer. Aun así, cuando algunos de mis estudiantes hicieron notar sobre mi aseveración de años atrás (y que continuamente repetía), les respondí: “Es cierto, nos tocó una curva con una tendencia negativa, que se va recuperar dependiendo de las políticas mundiales que se tomen, ya los países y las grandes empresas están haciendo ajustes, pero son ajustes positivos, se volverán más exigentes…”.

Muchas miradas desilusionadas “empero el futuro es veloz, incierto, dinámico y fugaz, Uds. deben estar preparados, en estos tiempos, con una sola carrera no basta, con ciertas habilidades no basta, deben estudiar y capacitarse en muchas otras áreas, volverse multifuncional, aprender por su cuenta, de tal forma que si el día de mañana solicitan un ingeniero petrolero con conocimiento en Petrel, en programación, en análisis de datos, en PMI, Neurociencia, eficiencia energética, administración, energías renovables y muchas otras más, ustedes tengan esas competencias que les permita estar en ventaja.” Y así, el decaimiento moral fue desapareciendo, con miradas entrecruzadas y pequeñas promesas de enfrentarlo, ya muchos lo habían empezado, solo queda retar el mañana.

El lunes 20 de abril de 2020, va ser recordado en la historia como el Lunes Lleno, donde la tormenta perfecta tuvo su odisea final, el precio del petróleo llegó a valores negativos, dando entender la desesperación de los vendedores de petróleo en el mundo afectados por una demanda aplazada, fue inevitable no pensar en mis estudiantes y el discurso que tanto había aludido, al mismo tiempo frustrante. Traté de imaginarlos desilusionados, amparándose a mis palabras “Cuando la curva este alta, tendremos trabajo”, nunca creíamos posible un escenario negativo, y a ellos les digo, y a todos los que se preguntan, les digo que no es la primera crisis que enfrenta el mundo, son consecuencias muy duras que nos obliga a reinventarnos, como personas, como estudiantes, como docentes como universidades y como en todo el sistema educativo boliviano, es para un bien mayor, la educación de nuestra comunidad.

En fin, observar y analizar los números que las estadísticas históricas nos presentan, permiten desarrollar cierto panorama analítico y entender lo que puede venir, como se ha mostrado en una relación dialéctica entre el precio del petróleo y los estudiantes que ilusionados inician el progreso a esta carrera. En esta dinámica, debemos entender bien claro la dependencia de las carreras de Ingeniería Petrolera y Gas Natural, los mercados de petróleo y toda la industria, que cada año que pasa se vuelve más competitiva, exigente, ruda, y por su puesto automatizado y artificial que exige a los profesionales tener mayores habilidades desarrolladas. Y con seguridad los 7210 estudiantes de este año, conseguirán sus metas.


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