Opinión

La educación superior en tiempos del coronavirus

6 de abril de 2020, 3:00 AM
6 de abril de 2020, 3:00 AM

El conocimiento total de información técnica se duplica cada dos años. Vivimos tiempos exponenciales en un mundo interconectado, donde habrá que dejarse seducir por la ola del siglo 21: el conocimiento. Es la época de la revolución digital, que usa tecnologías emergentes como la inteligencia artificial y la realidad virtual, entre otras. Mientras la educación básica sirve para formar ciudadanos y desarrollar habilidades esenciales, el sistema universitario vincula los aprendizajes científicos con capacidades y destrezas de las personas, acorde a la realidad de un planeta distinto, que enfrentará a una tasa de desempleo de casi el 50% para el año 2050. Por ello, es perentorio que los modelos educativos de nivel terciario enseñen a estudiantes pregraduados y profesionales a reinventarse y adecuarse a un mundo laboral competitivo e innovador.

Este nuevo contexto nos lleva a los tiempos de la Educación 4.0, en armonía con la cuarta revolución industrial. Mientras que en nuestro país se continúa enseñando más historia que futuro, nuevos modelos técnicos y económicos (internacionalización de la producción, economía digital), reconfiguran la pedagogía, los contenidos, planes de estudios, el trabajo docente y los recursos del aprendizaje, que conllevan inexorablemente a un nuevo paradigma educativo, que nos interpela con una pregunta: ¿estamos frente a una verdadera revolución o a una simple reforma educativa?  

Para responder a tantas interrogantes, el primer Foro de Educación Superior–Virtual Educa, realizado en Santa Cruz, generó un espacio de debate en el marco de políticas públicas y cooperación público-privada en el país. Se perfilaron diferentes propuestas innovadoras e inclusivas, a fin de encarar nuevos retos en el sistema universitario y conseguir nuestro próximo objetivo: “transformar la educación en Bolivia”. Las ponencias centrales giraron sobre las reformas educativas y el desafío de la enseñanza por competencias con el apoyo de plataformas virtuales, así como algunas iniciativas de políticas estatales para la revitalización de la enseñanza superior, por ser parte de la Agenda 2030.

En este cónclave se planteó la urgencia de acceder a un modelo educativo en red y de calidad, adecuar la tecnología conforme a las tendencias demográficas (ejemplo, la educación para la tercera edad), el financiamiento, la internacionalización docente estudiantil, la investigación e innovación, el reconocimiento internacional de títulos y diplomas, que apuntale a la movilidad académica y la pesquisa intrarregional y en último lugar, tener presente un componente clave, el desarrollo sostenible.

A esta nueva realidad, se asocian los tiempos del coronavirus. Para Oppenheimer (2020), no le sorprendería que luego de esta pandemia, la mayoría de la educación superior se traslade intensamente al internet (lo virtual) y que ello sea una buena herramienta para reducir la iniquidad social que producen las escuelas tradicionales. Será un gran reto para todos, -estado, privados y universidades-, establecer una base desde la cual debemos partir para ver cómo nuestras sociedades con el uso del internet se vuelven más inclusivas, pero para lograrlo es requisito tener una educación de primer nivel, que aún no existe. Una consecuencia de aquello es ver como hoy por hoy, el analfabetismo o la ignorancia son poderosos aliados de la actual epidemia del COVID-19.

Esperamos que en el futuro inmediato conozcamos ofertas serias sobre esta materia. Hacer entender a la sociedad política emergente que la educación y la salud de calidad, por ser pilares esenciales del nuevo desarrollo humano en Bolivia, son las principales prioridades del Estado.

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