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La epidemia de 1719

16 de abril de 2020, 3:00 AM
16 de abril de 2020, 3:00 AM


El coronavirus va a pasar a la historia como la primera gran pandemia de la humanidad.
Es cierto que en el pasado hubo epidemias de magnitud, con un costo de vidas humanas mucho mayor que la ocasionada por la COVID-19 hasta ahora, pero ninguna había alcanzado el nivel de pandemia, definida por la Organización Mundial de la Salud como “la propagación mundial de una nueva enfermedad”, debido a que no alcanzó el nivel global de esta.

A diferencia de enfermedades anteriores, esta cubrió prácticamente todo el planeta y ha matado gente en todos los países a los que ha llegado, lo que no ocurrió, por ejemplo, con la gripe AH1N1.

Por ello, mucha gente cree que esta es la peor tragedia en la historia y eso no es cierto. La peste negra, que no llegó a América, le costó a Europa y Asia más de 25 millones de víctimas en un tiempo en el que la población humana era reducida, en comparación con la actual.

Y así como hubo epidemias mayores en el pasado del planeta, lo propio pasa en la mayoría de los países. En Bolivia, el dato más importante que yo tengo es el de la peste que azotó a Potosí en 1719.

La referencia está, desde luego, en la inefable Historia de la Villa Imperial de Potosí…, de Bartolomé Arzans, que atrevidos escritores se atrevieron a encasillar en los terrenos ficcionales de la literatura.

La obra de Arzans no es un tratado de historia, y contiene excesivo material fantasioso, pero es un valioso referente para investigaciones historiográficas si es que, a partir de su texto, se busca la documentación primaria que respalde o desmienta lo que él narra.

En el caso de la epidemia de 1719, la mayoría de los historiadores coincide en señalar que es un hecho histórico. A lo largo de su historia, Arzans menciona y detalla varias enfermedades y epidemias, a las que generalmente llama “pestes”, pero rara vez proporciona sus nombres. Escribió que en 1709 hubo una de catarro y pechuguera, en 1713 otra de corrimientos y refiere que en 1716 surgió una de viruela mientras que para 1730 menciona el sarampión.
La de 1719 llama la atención por la cantidad de fallecidos, 20.000 muertos en una población potosina que, para entonces, había bajado a 60.000 habitantes. Si el dato es cierto, aquella epidemia mató a un tercio de la gente de la Villa Imperial.

¿Qué enfermedad fue? Arzans no es muy preciso pues habla indistintamente de coqueluche, tabardillo y otras pestes. Mariano Baptista dice que fue de fiebre tifoidea y la mención a tabardillo me mueve a pensar que pudo ser tifus. El mismo cronista se contagió y es probable que esa enfermedad haya minado su salud hasta causarle la muerte en 1736.


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