Edición Impresa

OPINIÓN

La estrategia europea para el hidrógeno y sus impactos

Alvaro Ríos 2/8/2020 03:00

Escucha esta nota aquí

Este mes de julio se hizo público el documento y la comunicación de la Comisión Europea al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Europeo para Asuntos Sociales y Económicos y al Comité de las Regiones sobre “Una Estrategia para el Hidrogeno para una Europa Climáticamente Neutral”.

La Unión Europea entiende que debe liderar este tema por varias razones que anotamos a continuación. Primero, atienden las demandas de sus conscientes ciudadanos que reclaman a sus gobernantes medidas claras contra el cambio climático. Segundo, entienden que las intermitentes energías renovables (solar y eólica) por sí solas no son la solución (muchos así lo creyeron) para descarbonizar el planeta en el largo plazo. 

Tercero ven que China ya ha tomado el liderazgo en el diseño y manufactura de sistemas solares y eólicos y que tienen fuerte competencia tecnológica para mejoras en eficiencia y bajar costos. Cuarto, observan que el continente americano (con EEUU a la cabeza y los shales) y también Rusia, siguen apostando a seguir produciendo y utilizar vastos recursos de gas y petróleo convencionales y no convencionales.

La Unión Europea no los tiene en abundancia y debe importarlos, muy en especial gas natural (Rusia y EEUU) que además por el momento le ven como el energético de transición y de respaldo a energías intermitentes solar y eólica y también el agua en otros continentes como Latinoamérica.

Finalmente (y esto como Latinoamericano sí que produce sana envidia) que con esta iniciativa al hidrógeno, los europeos ponen en marcha un plan de investigación científica, de desarrollo tecnológico y de liderazgo para la generación de empleo calificado para sus ciudadanos. El hidrógeno será en décadas una especie de gas natural pero casi totalmente limpio para respaldar energías intermitentes, avanzar hacia una economía libre de carbono y así liderar la lucha contra el cambio climático, que ya está instalado en el ideario mundial. 

A continuación, resumimos algunas de las principales conclusiones de esta iniciativa: 

Señala que las energías renovables y un hidrógeno bajo en carbono pueden contribuir notablemente a reducir las emisiones de efecto invernadero después del 2030, a reactivar la economía (léase pandemia también) y establecer al hidrogeno como un elemento central en la lucha para reducir a cero las emisiones de carbono al 2050.

Lo anterior permitirá erradicar combustibles fósiles y también usarlo como materia prima en sectores que son difíciles de descarbonizar. El uso de hidrogeno renovable (verde) es una oportunidad única para investigación e innovación, manteniendo el liderazgo para investigación y así crear crecimiento económico y empleos en toda la cadena del hidrogeno y en toda la Unión Europea.

El objetivo de la propuesta es tener un programa de inversiones coherente, que llegue también al ámbito internacional, con economías de escala, que hagan al hidrogeno competitivo con los energéticos alternativos (fósiles principalmente). 

A través de la Alianza Europea para Hidrogeno Limpio, desarrollar una agenda de inversiones para estimular la producción y uso de hidrogeno además de enumerar durante el 2020 un conjunto de proyectos en proyectos de inversión para impulsar la demanda y llevar los mismos a economías de escala en la producción para bajar costos.

Proponer medidas concretas para facilitar su uso en la industria del transporte (células de combustible) y usos en la industria, el transporte aéreo y terrestre y uso como materia prima. Trazar planeamiento para desarrollo de infraestructura (nuevos ductos de transporte y uso de gasoductos actuales) para el transporte y comercialización (estaciones de servicio) y muchos otros usos posibles. 

Lanzar un electrolizador de 100 MW en aeropuertos y puertos con sello verde para el tercer trimestre de 2020. En resumen, poner competitiva la producción de hidrógeno renovable (a partir de energía renovable intermitente), su almacenamiento para respaldo, su transporte y distribución y los usos para tener un hidrógeno con precios competitivos.

En la región Chile está comenzando a dar los primeros pasos con el hidrógeno verde (renovable) en alianza con empresas privadas y aprovechando la abundantes energía solar y eólica para luego almacenarla y transportarla hacia el centro donde está la demanda. Si duda un cambio de paradigma en la energía a nivel global.