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4 de diciembre de 2022, 4:00 AM
4 de diciembre de 2022, 4:00 AM



Reinaldo Cifuentes
RAUI América


¿La Universidad global es un fenómeno del nuevo siglo? Pues no; la Universidad como espacio de conocimiento global emergió hace más de 300 años, aunque parezca exagerado. El avance acelerado de las nuevas tecnologías de la información y la sociedad en red, lo único que hizo fue visibilizarla. Hoy, la internacionalización del conocimiento en la Educación Superior es un hecho porque la Universidad ha formado siempre ciudadanos para el mundo. La Universidad promueve procesos de adaptación y mecanismos para la generación de conocimiento y de aprendizaje del estudiante para que pueda desenvolverse con mucha flexibilidad, en espacios de mucha diversidad.

Hace muchos años aprendí de otros académicos que la palabra Universidad se define por sí sola y que tiene características y atributos propios. Uno de ellos es, sin duda, la internacionalización, un camino de largo aliento para la Educación Superior. La esencia de la internacionalización es, ante todo, la difusión, comunicación y el intercambio del conocimiento, lo cual es propio de las instituciones universitarias y de su entorno de interés: estudiantes, docentes, investigadores, y la sociedad en su conjunto.

Bolivia no está al margen de esa tendencia universal. Instituciones líderes en Educación Superior, como Unifranz, han comprendido que para diferenciarse deben estar un paso más allá y establecer relaciones fluidas y de intercambio del conocimiento con sus pares, traspasando fronteras y aportando profesionales capaces de desenvolverse y ejercer su carrera ya sea en Bolivia, o donde fuere.

Las universidades, a partir de la masificación de internet, tienen la oportunidad de mirarse venciendo el tiempo y el espacio en términos de continente, gracias a los procesos de internacionalización que mejoran las relaciones, establecen nuevos nexos culturales, educativos y/o de conocimiento en espacios geográficos lejanos y próximos.

Para los profesionales que nos hemos dedicado a seguir los procesos innovadores y transformadores en la Educación Superior, es alentador ver que las universidades han apostado por la hibridación del aprendizaje con el uso masivo de la tecnología, lo que hace que el conocimiento se expanda de manera exponencial. La globalización, en términos de Educación Superior e intercambio del conocimiento, va a continuar y la Universidad está dibujando espacios de mayor concentración de conocimiento pertinente (definición de la UNESCO) y nuevas realidades culturales, ya sean estas centrales y/o periféricas.

Los espacios geográficos y políticos están compartiendo conocimiento en términos globales y tendremos que acostumbrarnos a esta ‘compartimentación’ que, probablemente, va a traer algunas consecuencias de realineación de los espacios de conocimiento. Por ejemplo, los microchips; todo el mundo habla de Taiwán como la generadora principal, pero China, Europa o México también está produciendo microchips. El presente y el futuro de la Universidad en el contexto de la internacionalización es auspicioso y de hecho no se ve posible otra configuración que limite a las sociedades implementar universidades globales. Por ello la internacionalización de la Educación Superior llegó para quedarse en esta parte del mundo. El reto es grande para las universidades, pero más grande son las ganas de crecer, sobresalir y volverse referente.
Éxito para esas universidades que han comprendido que estamos en el siglo XXI: el siglo de la globalización del conocimiento.