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Suelo contar que yo no hubiera nacido sin la radio Kollasuyo de Potosí. Y es que mi padre, José Toro Pacheco, que se inició como tiracables de esa emisora, conoció a mi madre cuando cumplía esa función en un programa que se realizaba desde las calles de la Villa Imperial.

La radio Kollasuyo, conocida coloquialmente como ‘la Kolla’, salió al aire el 21 de febrero de 1967 pero su nacimiento se gestó meses, quizás años, antes, en Bermejo (Tarija), donde un inquieto maestro rural, Wilson Mendieta, se dejó seducir por el periodismo y sacó al aire una radioemisora. Por cuestiones que abarcarían más espacio, le fue mal así que decidió llevarse la radio a otro lugar. Eligió Potosí. Su anécdota más contada es que llevó la antena a esta en la carrocería de un camión cargado de cebolla.

Así nació ‘la Kolla’, de la mano de un hombre que, años después, fundaría también un periódico, El Siglo, y se convertiría en un historiador que terminó sus días como director de la Casa de Moneda. En Potosí se asoció con Nicanor Bravo Corella y Florencio Doria Medina con quienes hizo realidad el sueño de una radio de servicio a la comunidad y que desarrolle el periodismo.

Mi padre pasó de tiracables a operador pero solo pudo lograr su sueño de ser periodista deportivo cuando volvió de Sucre, donde se tituló como maestro. Mientras, pasaron muchas cosas y la radio cambió de dueños. Su administración siguió siendo tripartita porque los socios siempre eran tres. Todo eso cambió cuando la radio fue adquirida por los hermanos Ángel y Epifanio Moscoso Meléndez. Ellos la administraron como empresa y la ‘Kolla’ comenzó a crecer vertiginosamente. Junto con Mendieta, mi padre pasó a la redacción de El Siglo, pero nunca se alejó de la radio. Mantuvo sus programas deportivos y seguía relatando partidos.

Yo debuté en la radio a los 17 años pero eso es otra historia, una que se prolonga hasta hoy. Quise utilizar este espacio para rendir homenaje a la ‘Kolla’ porque estoy consciente que los festejos por sus bodas de oro, hace dos años, fueron bruscamente interrumpidos por la muerte de mi padre.

En aquel febrero quería decirle muchas cosas: hablar sobre su aporte a la historia del periodismo potosino, destacar su ayuda a la comunidad mediante sus campañas de solidaridad… pero no pude. Hoy quiero enmendar mi falta agradeciendo a la “Kolla” por haber facilitado mi llegada a este mundo.

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