Opinión

La ley se aplica con o sin reordenamiento

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12 de abril de 2017, 4:00 AM
12 de abril de 2017, 4:00 AM

Ampliamente se difundió la novedad de que la Alcaldía y la Policía están enfrascadas en la elaboración de un plan para reordenar el tráfico de automotores en Santa Cruz de la Sierra, lo que ha causado expectativa entre la ciudadanía debido a que está hastiada de los embrollos, los percances y las transgresiones a las reglas que producen miles de conductores en las calles y avenidas, todas a cuales más congestionadas.

Mientras imploramos a Dios y a todos los santos pidiéndoles que esta vez se haga realidad aquel anuncio –que a través de tantos años se lo ha prometido de pliqui-, puede la Policía poner esmero en lo que es su obligación, haya o no reordenamiento: sancionar a los que guiando motorizados desacatan las normas de tráfico. Esto lo hacen todos los conductores, pero especialmente los del transporte público, es decir, colectiveros y taxistas. 

Hace un mes se informó que policías de civil estaban sorprendiendo a los micreros desobedeciendo la ley, llevando a varios a Tránsito donde los reprendieron y les dieron consejos, además de hacerles advertencias en caso de reincidencia. No sé si alguno comprendió, lo que me consta –porque lo veo a cada paso-, es que las infracciones siguen siendo a cada instante, entre ellas la más grave que es cruzar las intersecciones con los semáforos con luz roja. Creo que si los agentes del orden cumplieran su obligación de anotar la placa de los automotores que se pasan en rojo, se recaudaría por concepto de multa sumas considerables, suficientes para adquirir tantos objetos de los que ellos mismos carecen –ya que el Estado no les provee ni un pito- para llevar a cabo su misión. Eso sin contar que a los reincidentes tendrían que suspenderles la licencia de conducir. Fuera de tan grave falta, por ahí van los conductores deteniéndose donde les da la gana, pasando de un carril a otro como si tal cosa y sin poner guiñador, aparcándose en doble fila y en lugares prohibidos, en fin, haciendo endemoniado el tráfico de motorizados. 

Soy uno de los que está asido de los santos milagrosos para que cuaje de una vez el reordenamiento, pero sin dejar de reclamar con vehemencia a la Policía para que cumpla uno de sus deberes, hacer respetar las reglas de tránsito 

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