Opinión

La libertad jamás implica el uso de violencia

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Últimamente ocurrieron en Hong Kong manifestaciones e incidentes violentos contra el Gobierno de la Región Administrativa Especial, que propuso enmendar la ordenanza sobre delincuentes fugitivos y la ordenanza de asistencia judicial recíproca en asuntos penales.

La enmienda tiene por objetivo tapar las lagunas en el sistema legal vigente y permitir a Hong Kong hacer transferencia de delincuentes fugitivos a través de acuerdos especiales con China continental, Macao y Taiwán, que no han firmado la transferencia de delincuentes fugitivos y acuerdos de asistencia de justicia penal. Como muchas personas de Hong Kong saben poco sobre los sistemas legal y judicial de China continental, tienen dudas sobre la modificación de las dos regulaciones mencionadas. Algunos malintencionados lo aprovecharon para difundir todo tipo de comentarios alarmistas, crear pánico social, a fin de obstaculizar la aprobación del proyecto de ley en el Consejo Legislativo de Hong Kong.

Para restaurar la paz lo antes posible, el Gobierno regional de Hong Kong decidió suspender el proceso de enmiendas el 15 de junio. Sin embargo, los manifestantes radicales no solo no se detuvieron, sino agotaron todos los medios para crear incidentes violentos, excediendo por completo el alcance de manifestaciones pacíficas. Bloquearon caminos, atacaron a la Policía con ladrillos, barras de hierro y bombas de gasolina, e incluso mordieron dedos de policías; entraron violentamente en el edificio del Consejo Legislativo y arruinaron las instalaciones; también lanzaron consignas por “la independencia de Hong Kong” y arrojaron la bandera nacional al mar, pisoteando no solo la legalidad de Hong Kong, sino también el principio de “un país, dos sistemas”(el sistema capitalista en Hong Kong, el sistema socialista en China continental en un solo país). Además, la Policía de Hong Kong descubrió un almacén con gran cantidad de explosivos y artículos relacionados con la manifestación.

El imperio de la ley es el valor central de la sociedad de Hong Kong, que es pluralista, abierta e inclusiva, que permite a los disidentes debatir racionalmente sobre la base de respeto mutuo y expresar sus demandas de manera pacífica. Al mismo tiempo, es una sociedad regida por la ley. No importa quién o por qué razón cometan delitos, deben ser sancionados por la ley. La Policía de Hong Kong siempre ha aprobado y proporcionado asistencias necesarias a las manifestaciones pacíficas. Sin embargo, los elementos violentos radicales siempre cruzan la línea roja de la ley. Todos los indicios muestran que no se trata en absoluto de una cuestión de libertad de expresión y reunión. Los elementos violentos radicales no están luchando contra las enmiendas, sino intentan perturbar y arruinar a Hong Kong y destruir el principio de “un país, dos sistemas”.

Lo ridículo es que algunas personalidades de occidente insisten en que deberían simpatizar y tolerar los crímenes violentos, critican y acusan irrazonablemente a la Policía de Hong Kong por mantener la seguridad pública y defender el imperio de la ley en Hong Kong. Estos politiqueros que apoyan a elementos violentos radicales tratan simplemente de arruinar a Hong Kong y convertirlo en un problema para China, con miras a contener el desarrollo de China.

“Un país” es la base de “dos sistemas”. La implementación por parte de Hong Kong de un sistema diferente al de China continental es una práctica institucional de China en un lugar específico de su territorio en una determinada etapa histórica. Es un sistema de China, no un sistema de Estados Unidos o Europa. Hong Kong es el Hong Kong de China, los asuntos de Hong Kong son asuntos internos de China que ninguna fuerza externa puede interferir.

Los intentos de imponer un sistema de otros países en Hong Kong no es solo un desafío a la soberanía china, sino que socava los sistemas de China continental y de Hong Kong. Para aquellos malintencionados, el bienestar de 7 millones de residentes de Hong Kong no es más que una pieza de ajedrez en el tablero de su juego estratégico. El Gobierno chino jamás permitirá cualquier actividad que ponga en peligro su soberanía, desafíe a la autoridad del Gobierno central y a la autoridad de la Ley Básica de la Región Administrativa Especial de Hong Kong, y use Hong Kong para infiltrarse y sabotear China continental.

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