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La lucha contra la corrupción globalizada

Antonio Rocha 28/6/2021 04:00

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La corrupción no es solo patrimonio de los países menos avanzados o los países en desarrollo, no es solo una insignia de las dictaduras tribales o religiosas de África o el Medio Oriente que gobiernan con barbarie sin el menor aprecio por la vida humana, menos aun con apego a los valores y la ética universales, descontando el irrespeto a los principios democráticos y derechos humanos. La corrupción está también en la savia del mundo occidental, en las democracias más antiguas de Europa y en las que se precian de serlo en el nuevo Continente de las Américas. Es lamentable que a la par de la globalización del comercio y la economía, se haya globalizado la corrupción.

Los primeros días de junio, los gobiernos de 187 Estados miembros de las NNUU que han ratificado la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (UNCAC) se reunieron para celebrar la primera Sesión Especial de la Asamblea General contra la corrupción, la que podría haber sido una oportunidad inmejorable para que las economías más y menos avanzadas debatieran sobre las mejoras que se requieren en la política internacional de lucha contra este delito; sin embargo, no fue una sorpresa que la declaración política final terminara pareciéndose más a una declaración diplomática, según lo informado por Transparencia Internacional.

Según los datos del último informe del Índice de Percepción de la Corrupción del 2020, más de 2/3, de un total de 180 países evaluados, puntúan debajo de los 50 puntos de 100 posibles, lo que muestra la globalidad del problema. Por las practicas comunes de soborno en porcentajes de comisiones sobre los contratos públicos se podría estimar que la corrupción puede llegar a afectar hasta el 10% del presupuesto público de los países menos avanzados, hasta el 5% del presupuesto de los países en desarrollo y hasta un 2% del asignado en los países desarrollados, esto considerando que los Estados con democracias más consolidadas y mecanismos de control y transparencia efectivos tienen menor índice de corrupción, sin que esto signifique que están exentos del problema.

Aunque el dato parezca sorprendente el último informe de Transparencia Internacional sobre los resultados del Barómetro Global de la Corrupción en la Unión Europea, con base a una encuesta en 27 países a 40.000 personas, el 62% de los encuestados indicaron estar muy conscientes que la corrupción es un gran problema en sus países. Destacan los problemas relacionados con los conflictos de intereses en la adjudicación de contratos gubernamentales hasta la influencia indebida de las empresas en la política (lobby), los sobornos, el uso de conexiones personales al acceder a los servicios públicos, todo esto en la región con mayor índice de transparencia.

En América Latina, y en particular en Bolivia, la corrupción ha demostrado ser un mal endémico hermano siamés del poder político independiente de quien lo ostente, sea de la derecha capitalista, la centro-derecha neoliberal, la izquierda socialista o la extrema izquierda comunista, todos sin excepción han tenido los mismos problemas con corruptos en las altas esferas del gobierno, en muchos casos apañada desde el poder legislativo y en todos los casos protegida por el poder judicial obsecuente al poder político. De igual manera se han sucedido icónicos casos de corrupción en los gobiernos neoliberales y socialistas de Brasil, Argentina, Perú y Venezuela, siendo menos notorios los ocurridos en Chile y Uruguay que tienen un índice de transparencia mayor al resto de los latinoamericanos. En suma, no alcanzarían cien editoriales de estos para solo enunciar los hechos de corrupción acaecidos en los últimos años en nuestra región.

Hoy el compromiso de los países en el marco de las NNUU es: “Fomentar una cultura de rendición de cuentas, transparencia, legalidad, integridad y equidad en el sector público, entre otras cosas, aplicando las obligaciones y medidas contra la corrupción, códigos de conducta y otras normas éticas para todos los funcionarios públicos, incluidos los ejecutivos y los encargados de hacer cumplir la ley, así como los fiscales y los miembros de parlamentos y órganos judiciales, teniendo presente su independencia, y aquellos que estén sujetos o expuestos a altos riesgos de corrupción”. Medida Preventiva N° 6.

Destaca también el compromiso de los países miembros de la UNCAC en “Adoptar medidas para prevenir la corrupción en el sector privado y establecer y comunicar normas estrictas en materia de políticas de lucha contra la corrupción. Fomentando el comportamiento ético, el cumplimiento de las medidas contra la corrupción y los sobornos, la integridad, la rendición de cuentas y las medidas de transparencia en todas las empresas”. Medida Preventiva N° 16.

Finalmente se ratificaron dos compromisos importantes, el primero relacionado con la cooperación internacional para establecer reglas que transparenten los nombres de los beneficiarios finales de empresas de fachada creadas por las redes de corrupción y el segundo vinculado a las medidas de transparencia en el sistema financiero que eviten el blanqueo de dinero producto actos corruptos y que a su vez permitan la recuperación de activos para su devolución a los beneficiarios afectados. Esperemos todo esto sea pronto una “realidad efectiva” a fin de acabar con la cleptocracia que institucionaliza la corrupción.

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