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La ciudad es motivo de interés permanente de las diversas instituciones cruceñas y distintos actores representativos de nuestra región. Es llamativo, por ejemplo, que en esta semana se desarrollen dos eventos sobre esta temática importante. En el caso de Cainco, su interés más reciente se remonta a la propuesta de desarrollo “Desafíos del Siglo XXI para Santa Cruz y Bolivia”, presentado a la sociedad civil en 2016, donde se reafirmó, entre otros resultados, que la segunda mitad del siglo XX, la ciudad capital y un conjunto de ciudades intermedias experimentaron un crecimiento demográfico sin precedentes, poniendo como dos grandes desafíos en este ámbito a la metropolización, cultivando y aprovechando su talento humano.

Por su parte, el Foro Económico 2019 “Ciudades Productivas: La Metrópolis posible”, que ocurre en la mitad de esta semana, se concentra en la ciudad como un espacio de desarrollo productivo. Su objetivo es que –a partir de una visión integral y holística– se puedan generar consensos para hacer de Santa Cruz de la Sierra y los municipios que constituyen el área metropolitana, un espacio productivo y competitivo de éxito en el siglo XXI. Si hablamos de Santa Cruz y su área metropolitana como un espacio productivo y competitivo, debemos necesariamente hablar, para empezar, de su dinámica poblacional, su gente, su talento humano.

Al respecto, algunas consideraciones son oportunas. Hacia la mitad del presente siglo, Santa Cruz concentraría más del 30% de los 15 millones de habitantes que en el país vivirán. A 2019, de acuerdo con información del INE, Bolivia cuenta con 11,5 millones de habitantes de los cuales 3,3 millones viven en el Departamento cruceño y 2,2 en el área metropolitana. La tasa de crecimiento poblacional del país para el quinquenio 2015-2020 estaría en torno al 1,4%, y la de Santa Cruz y su área metropolitana en torno al 2,3%.

La importante dinámica poblacional registrada en Santa Cruz durante la última mitad del siglo pasado configuró una ventana de oportunidad demográfica; esto es una reducción en la proporción de la población dependiente (infantes y ni- ños menores de 15 años y adultos mayores a 64 años) respecto a la población en edad de trabajar (entre 15 y 64 años). En 1976 existían 86 personas dependientes por cada 100 en edad de trabajar; en 2019 esa relación disminuyó hasta 60.

En efecto, hay cada vez más jóvenes ingresando al mercado laboral. En consecuencia, el crecimiento poblacional, su concentración en áreas urbanas/conurbadas y el incremento en la fuerza laboral imponen varios desafíos a la política pública en los distintos niveles de gobierno y también al sector empresarial. Esperamos que estos espacios e inquietudes sirvan como base de discusión para generar acuerdos para la Santa Cruz del siglo XXI.

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