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23 de agosto de 2017, 4:00 AM
23 de agosto de 2017, 4:00 AM

Una interesante entrevista de EL DEBER con el exministro de Economía, Luis Arce Catacora, ha mostrado de manera descarnada las verdaderas características del modelo económico que se aplica en el país desde hace 11 años. Desde sus primeras palabras, está claro que estamos en el ámbito de una economía altamente estatizada y extractiva, con el gas y los minerales como recursos no renovables, que, además, para su extracción presentan un costo ambiental y humano enorme para el país. 

En las declaraciones se hace énfasis en la industrialización, pero nos damos cuenta de que se habla casi exclusivamente de industrias estatales. La industrialización es vista como tarea del Estado. Esto explica la tan escasa inversión extranjera y nacional en la industria.

Es obvio, entonces, que no se toque para nada el paradigma latinoamericano de la transformación productiva o cambio de la matriz productiva. En ese sentido, el proceso de cambio ha tenido un carácter extremamente conservador, manejado por un ministerio con preferencia macroeconómica y liberal. 

Habla el exministro del mercado interno como nuestra fortaleza, pero, ¿qué ventaja puede tener un vigoroso mercado interno si –por políticas cambiarias, salariales, burocracia y contrabando, entre otros factores– ese mercado está consumiendo mayormente productos importados, incluidos alimentos de la canasta familiar? Ese mercado interno se está comiendo aceleradamente las divisas.

En un país que se urbaniza aceleradamente no hay una sola mención a las potencialidades económicas de las aglomeraciones urbanas, y en las que lo que más florece es la enorme especulación inmobiliaria del capital trasnacional. Curioso que un gobierno socialista y antiimperialista haya cedido totalmente el delicado tema urbano al gran capital.

Es increíble que un exministro de economía tampoco mencione siquiera la nueva economía de los servicios, los nuevos nichos que se pueden crear con las iniciativas de las comunidades, por una parte, y de los jóvenes emprendedores, por otra. Costa Rica podría haber sido un modelo, pero parece que tenemos que recorrer el modelo soviético de Stalin.

La economía no está al margen de la educación y la capacitación de la población, ni de sus condiciones de salud. Quienes definían las políticas económicas no debían desatender, como lo han hecho, las inversiones en el capital humano, el recurso más valioso para el desarrollo económico.

Un economista debe entender también que la eficiencia de las instituciones es fundamental para el desarrollo económico, como lo ha demostrado el economista North; sin embargo, hemos destruido la institucionalidad e incrementado la burocracia inepta y corrupta. 11 años de retroceso en estos temas.

Así pues, las mismas palabras del exministro nos confirman que continuaremos en un modelo estatista, extractivista, depredador del medioambiente, destructor del mundo indígena, que descuida a su gente y no la apoya para prosperar en sus legítimas aspiraciones. 

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