Opinión

La moral en el ejercicio de la abogacía

El Deber logo
9 de febrero de 2017, 4:00 AM
9 de febrero de 2017, 4:00 AM

Toda profesión liberal tiene, según su propia índole, su moral específica, que no es otra cosa que aquellos preceptos de la ética general aplicables a la conducta de la persona, en lo que mira al ejercicio de la ciencia objeto de sus actividades. La profesión de abogado, en particular, a causa de la naturaleza de sus trabajos, coloca constantemente a quien se dedica a ella en situaciones muy dadas a poner a prueba la rectitud de su conciencia. De ahí la necesidad de que en su ánimo vayan asentándose, desde el principio de estudio de su carrera, las nociones de buen gobierno interior que han de guiarlo en el curso de su vida profesional. 

Sin firmeza de carácter para no transigir con lo malo, sin principios de honradez que se arraiguen profundamente en su espíritu, jamás puede el abogado elevarse a mayor altura en la sincera estimación de sus conciudadanos. Aunque le adornen notables dotes de ingenio y de saber, ni la elocuencia misma, con su poderoso atractivo, llega a producir efectos de importancia en las líneas jurídicas cuando falla al orador autoridad moral; se refleja como el sol de invierno en las regiones frías: brilla, pero no calienta, siendo evidente cómo la lucha de los intereses privados tiende a producir desgarramientos del derecho, ocasionando deformidades sociales análogas a las que suelen operarse en los organismos físicos a causa de los estorbos que, a veces, se oponen al libre juego de las leyes naturales. Por ello, la misión del abogado es de gran valor, puesto que se encamina al ordenamiento jurídico de la sociedad, a fin de que la mala fe y la violencia cedan frente a la rectitud y la razón. 

Si bien la abogacía se mueve en el ámbito de los intereses particulares, constituye un sentido completo de una magistratura social, por eso es deber de las nuevas generaciones de abogados reaccionar contra el estado deprimente de los espíritus negativos de la ‘chicanearía’, emprender el camino de la vida profesional, teniendo por delante un alto ideal de ella que la dignifique y realce en todo sentido, para no aferrarse a la mezquina tarea de levantar la fábrica de su fortuna sobre las ruinas de la conciencia social 

Tags