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La necesaria transparencia electoral

Editorial El Deber 16/10/2019 03:00

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Estamos a cinco días de acudir a las urnas para elegir al próximo gobernante de los bolivianos.

Las dudas respecto al proceso electoral marcaron el tiempo de campaña y aún sobrevuelan en la mente de los votantes.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE), aparte de administrar los comicios, tiene la obligación de demostrar que es capaz de garantizar la transparencia.

Para ello, debe permitir cuanta acción de la sociedad civil sea necesaria para vigilar cada uno de los votos a ser emitidos.

Los ojos del mundo están puestos en Bolivia.

Por eso, una de las notas negativas de este proceso electoral ha sido la censura previa a encuestas elaboradas por el sistema universitario nacional y organizaciones de la sociedad civil.

A pesar de que las observaciones iniciales del TSE fueron subsanadas, hasta la fecha no se ha dado luz verde para la difusión del estudio de opinión pública.

La decisión no tiene justificación si se toma en cuenta que el vicepresidente del Órgano Electoral consideró que no había óbice para la publicación de las mismas.

Hay que recordar que el TSE está observado por decisiones polémicas asumidas desde el inicio del proceso electoral.

Avaló la candidatura oficialista desconociendo el mandato vinculante del Referéndum del 21 de febrero de 2016 que se pronunció en contra de la postulación de Evo Morales. Se amparó en el fallo del Tribunal Constitucional que aseguró que dicho resultado no podía sobreponerse al derecho humano de todos los ciudadanos, incluyendo a Morales, a elegir y ser elegido, según consta en tratados internacionales firmados por Bolivia.

El TSE dio luz verde a elecciones primarias, que en principio tenían el mandato de tener resultados vinculantes en cada partido para las candidaturas a la Presidencia y Vicepresidencia del país. Al final los mismos vocales permitieron renuncias y reemplazos de los postulantes, vulnerando la norma.

A ello se suman renuncias y despidos en el cuerpo técnico del TSE y del Sereci, los cuales no fueron informados con transparencia y que agravan el temor de que haya resultados irregulares en los comicios.

En distritos como Pando hubo inscripciones ilegales; se cometieron faltas electorales cuando el candidato a presidente ofreció obras a cambio de votos; durante toda la campaña se utilizaron los bienes del Estado, entre otras situaciones que no son normales, pero que tampoco fueron observadas por el Órgano Electoral.

Los vocales se defendieron asegurando que cumplen la ley y que su desempeño se ajusta a las normas.

Con seguridad que la ciudadanía quisiera creer que es así, pero las señales fueron en sentido contrario.

Por eso, como nunca, hay agrupaciones, plataformas y partidos que están preparando mecanismos para cuidar el voto.

Se sabe que el sistema universitario y otras instituciones encararán un conteo rápido en las zonas urbanas y rurales donde se votará.

El TSE tiene que saber que la censura previa ya ha sido remarcada como algo negativo en escenarios internacionales como el de la Sociedad Interamericana de Prensa.

No solo Bolivia está pendiente de lo que ocurrirá este domingo, también lo está la comunidad internacional. Lo que haga o deje de hacer el Órgano Electoral será crucial en un momento histórico para el país.

Por eso, será fundamental que, en el marco de las normas, el TSE dé luz verde a todas las iniciativas ciudadanas que tienen el derecho y la responsabilidad de cuidar el voto de los bolivianos.