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La obra de Roly Aguilera

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¿Quién no recuerda a la Academia Tahuichi Aguilera? Esa Academia que nos hizo vibrar de emoción muchas veces con victorias locales de fútbol, con campeonatos tras sendas victorias ante equipos de la talla de River Plate, Real Madrid, este último contaba en sus filas, en la oportunidad que le tocó competir con la Academia, con su juvenil estrella Iker Casillas, hoy un grande del futbol mundial, y con otras escuelas de categorías juveniles de alto nivel. 

Nuestro principal campo deportivo se vio, más de una vez, con un lleno completo, con 40.000 gargantas gritando los goles de la “Tahuichi” que significaban haberle ganado a los grandes del futbol internacional copas internacionales que nos regalaban una esperanza para nuestro balompié que necesitaba un bálsamo para volver a creer en él. 

Quién no recuerda a ‘Platiní’ Sánchez, al ‘Diablo’ Echeverry, a Mauricio Ramos, esa famosa “trica de oro” que paseó su talento futbolístico por nuestros principales equipos nacionales y otros internacionales que admiraron y disfrutaron de ese arte que se llama futbol. Y otros jugadores referentes que también triunfaron en el futbol extranjero, como Jaime Moreno, el ‘Negro’ Castillo, Luis Cristaldo, Juan Manuel Peña, el ‘Gato’ Fernández, Rubén Tufiño y muchos otros que nos devolvieron la experiencia de sonreír, alegrarnos y volver a disfrutar de ese deporte que es pasión de multitudes, todos ellos formados en la “Tahuichi”.

Ese regalo que nos dio el futbol a través de esos privilegiados del balompié no hubiera sido posible si no hubiera existido la Academia Tahuichi Aguilera. ¿Y quién fue su creador, su mentor, su permanente conductor? Un hombre de visión, de decididas convicciones, de lenguaje claro y bien nuestro, que entregó gran parte de su vida para hacer de ese sueño una realidad. Quienes conocimos al creador de la Academia, fuimos testigos de verlo peregrinar y pelear muchas veces para conseguir apoyo y que esa su genial altruista obra no muriera. 

Formó un equipo profesional multidisciplinario de nivel, y además de actitud voluntaria, que trabajaba para el alumnado tahuichero, no solo en lo futbolístico, sino también en la educación, lo sicológico, en la salud, en la alimentación. Consiguió enamorar con el futbol a miles de niños alejándolos de lacras a las que estaban expuestos. 

¿Y cuál fue el resultado? La aparición y el descubrimiento de talentos del fútbol que llenaron de alegría no solo a los cambas, sino a todo el país. Sí, ese hombre visionario, de recio carácter, de decisiones precisas y con un amor desmesurado hacia los niños fue Rolando Aguilera Parejas (+), profesional de la ingeniería destacado en muchos aspectos de su vida empresarial y pública; un gran defensor además de nuestros intereses como región.

Hoy podemos apreciar que su obra continúa, aunque probablemente la visión hubiera tenido algunas modificaciones, cambios que no dejan de ser altamente altruistas; entendemos que la Academia ha puesto énfasis en la educación y en la superación personal de miles de niños que hoy tienen alternativas de ver mejor su futuro. Sin embargo, por otro lado, vemos también con tristeza y extrañeza que a “Roly”, como le llamábamos sus amigos que tuvimos el privilegio de conocerlo, su pueblo no le hubiera practicado a la fecha, un homenaje a su memoria y a su obra. 

Un busto, una estatua suya en algún lugar de dominio municipal, luciría como un gesto de haber reparado una omisión de esta tierra a la que tanto amó. Santa Cruz es la tierra de la verde naturaleza. Tenemos bellos y amplios parques muy bien concebidos a nivel distrital en los que muchas familias se solazan día a día, especialmente los fines de semana y feriados. Esos espacios que son propiedad de todos nosotros, podrían ser, sin cometer ninguna transgresión normativa, los espacios adecuados para que la imagen de “Roly” continúe viva y siga siendo un mensaje de buenos propósitos que pueda contagiarnos y que su legado no quede en el vacío, que pueda ser seguido e imitado por hombres de buena voluntad. 

Imagino un día de convivencia familiar en uno de esos parques y ante una imagen de nuestro ilustre personaje, podamos contar a nuestros hijos o a nuestros nietos, la historia del Ing. Aguilera, resaltar su obra estrella en beneficio de la niñez, recordar además los talentos del fútbol que su obra logró formar y que han significado muchas alegrías y sentimientos de orgullo para nuestro pueblo. Con mucho respeto, dejo al buen criterio de nuestras autoridades municipales, la decisión de rendir un justo homenaje a este ilustre hijo de Santa Cruz.

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