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10 de octubre de 2017, 4:00 AM
10 de octubre de 2017, 4:00 AM

El mensaje del secretario general de la OEA, Luis Almagro, instando a que se respete “la decisión popular (en Bolivia)  que dijo No a la reelección, y que ningún juez puede levantar el dictamen del único soberano: el pueblo”, desató airadas protestas en el oficialismo,  y llevó a que la presidenta de la Cámara de Diputados y el ministro de Justicia se presentaran en el consejo permanente del organismo para ‘explicar’ la acción planteada ante el Tribunal Constitucional para anular la prohibición de una segunda reelección presidencial, y para pedir que se llame la atención al secretario general porque habría incurrido en una injerencia en los asuntos internos del país. Esto no ocurrió; los comisionados no tuvieron apoyo.

Lo anterior coincidió con el anuncio del canciller de Bolivia  de que se promoverá la ‘institucionalización’ (sic) de la OEA. La curiosa propuesta muestra el afán de seguir con la prédica populista -Hugo Chávez la repetía- de terminar con este organismo internacional. El motivo ahora expuesto: “Es necesario para que no ocurra ningún exabrupto y ningún error como lo está haciendo actualmente Almagro al atentar a la democracia de Latinoamérica". Y la torpeza: “Nosotros le hemos invitado (a Luis Almagro) que revise el manual de funciones".

Por lo anterior se advierte que el alto funcionario erróneamente cree que una invocación a respetar la voluntad ciudadana es un acto de intromisión en los asuntos internos de un país, y que desconoce las atribuciones del secretario general de la OEA: “El secretario general podrá llevar a la atención de la asamblea general o del Consejo Permanente cualquier asunto que, en su opinión, pudiese afectar la paz y la seguridad del continente o el desarrollo de los Estados miembros” (Art. 110.º de la carta de la OEA).  Esto  recuerda que “la democracia es esencial para el de-sarrollo social, político y económico de los pueblos de las Américas”.

Tampoco repara el canciller en que, en caso de “la alteración del orden constitucional en un Estado miembro que afecte gravemente su orden democrático, cualquier Estado miembro o el secretario general podrán solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime conveniente” (Art. 20.º de la Carta Democrática Interamericana). Pero lo que en este caso se destaca: el pueblo soberano de Bolivia dijo NO a la re-reelección; desconocer esto es desvirtuar la democracia.

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