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La paja en el ojo ajeno

Susana Seleme Antelo 3/12/2020 05:00

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“¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?... Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano”. (Lucas 6,41-42).

¡Qué manía la de algunos políticos que pretenden que la historia empieza cuando a ellos les da la gana! Es decir, cuando son los protagonistas del momento político. Por eso tergiversan la historia y la acomodan a sus intereses, siendo la historia el argumento razonado y completo que nos compete a todos quienes conformamos, en este caso, la sociedad boliviana. Esta sociedad enmarañada, diversa y espesa, hambrienta de todas las justicias que pudiesen caber en toda doctrina humanista.

De ahí nuestra responsabilidad con la historia real, más allá de la diversidad y la pluralidad de visiones del mundo, cobijadas en las ideologías que asume cada quien, algunas huérfanas de racionalidad. Por eso hay quienes ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, y así las hipocresías terminan siendo un atentado a la historia y a la razón.

El presidente, Luis Arce, por ejemplo, afirma que el Gobierno de transición dejó la economía maltrecha, peor que en la época inflacionaria de la UDP. ¿Olvida Arce que la economía ya estaba en declive cuando él mismo era ministro de Economía y que lo fue durante 13 años de los 14 del Gobierno de Evo Morales? Tiene una memoria selectiva, pues además olvida que desde 2014, Bolivia arrojaba un déficit fiscal que empezó con -3.4%, ese año, creció hasta -8,3%, en 2019, y hoy ronda el -12%, según expertos.

También dijo que el manejo de la pandemia de Covid-19, en el Gobierno de Jeanine Áñez, fue catastrófico. Y no recuerda el estado miserable en que su Gobierno mantuvo el sistema sanitario, uno de los peores de América Latina, mientras ellos despilfarraban dinero en ‘elefantes blancos’, canchas sintéticas, un museo para el jefazo, en medio de la nada altiplánica, sin vías de acceso y otras canalladas, como la corrupción. Tampoco recuerda que nunca quisieron otorgar el 10% del Presupuesto General de la Nación al rubro salud, como pedía el padre Mateo, y lo sigue pidiendo. No lo aprobaron y sigue durmiendo el sueño de los injustos, sujeto a los 2/3 del MAS en el Congreso de entonces y a las órdenes que daba el expresidente huido, desde su asilo en Buenos Aires, y ahora en Bolivia, después de su año sabático. Ya no tiene 2/3, pero modificaron la norma: no son necesarios, basta con la amplia mayoría, de la que sí gozan, para aprobar leyes.

Acuciado por la pandemia, el Gobierno de Áñez tampoco pudo acceder a créditos internacionales para atender las necesidades emanadas del confinamiento, pues en el Congreso los “hermanos y hermanas” masistas -así se autodenominan- lo impidieron sin pestañear. En agosto pasado, cuando la pandemia golpeaba sin misericordia, otros “hermanos y hermanas” bloqueaban los caminos e imposibilitaban el paso de oxígeno para atender el Covid-19 en los centros médicos.

Ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, genera hipocresías, pero también es resultado de pocas o muchas lagunas de conocimiento. Solo así se explica que el expresidente Morales haya dicho que los aimaras derrotaron al imperio romano y ahora, ya retornado al país, diga que su lucha será interplanetaria, cuando apenas podemos vivir amistosamente con el planeta Tierra. ¿Se irá a otra galaxia? Como Arce, olvida la política económica extractivista, o neoextractivista, de la que fueron paladines en sus 14 años de gestión. Olvida, además, la tierra arrasada en la Chiquitania y los 5,3 millones de hectáreas presas del fuego que sus colonos, fundamentalmente ellos, provocaron. Y que ante esa desgraciada emergencia medioambiental, no quiso declarar desastre nacional para recibir ayudas externas.

El periodo neoliberal fue siempre el blanco de críticas de Morales, sin reconocer que, gracias a la capitalización y a las inversiones en el sector petrolero de las empresas transnacionales, antes de 2006, previo a la era Morales, le permitió beneficiarse de los hiperprecios de esa materia prima en el mercado internacional. ¡Y qué precios! Fue el tiempo de la desperdiciada bonanza económica.

Hoy, el deber de la memoria me induce a pedirle disculpas a la expresidenta Jeanine Áñez Chávez, interina sí, pero también constitucional. Le pido disculpas por todas las diatribas que recibió durante el tiempo de su mandato, noviembre 2019-noviembre 2020. No se trata de que por ser mujeres tengamos más derechos civiles, políticos, u otros, que el resto de mortales en Bolivia... País exasperadamente patriarcal, machista, sexista y misógino. Tanto, que viola niñas y adolescentes, maltrata a mujeres de palabra y obra, y las mata con total impunidad.

A Jeanine Áñez la insultaron por todo y por nada, sin darle el más mínimo derecho a la defensa. No obstante, queda claro que, si fue un error presentar su candidatura, entre otros, la causa de las injurias fue haberse convertido en rival de los demás candidatos hombres anti-MAS. Ellos también miraron la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

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