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La pandemia solo será vencida con la solidaridad y unión

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22 de abril de 2020, 3:00 AM
22 de abril de 2020, 3:00 AM

Wang Jialei, Cónsul General de China

La pandemia del Covid-19 está causando estragos en más de 200 países del mundo, con más de dos millones de personas infectadas a la fecha. A raíz del brote, el gobierno chino, adhiriéndose siempre al concepto de que la humanidad comparte un destino común, ha venido comunicando a la comunidad internacional, de manera oportuna, información sobre el brote, compartiendo experiencias en la prevención y el control con otros países y brindando toda la asistencia posible.

China hizo pública su situación epidémica de forma inmediata y, a partir de ese momento, ha brindado información permanente, de forma abierta, transparente y responsable. 

El 27 de diciembre de 2019 el Hospital de Medicinas China y Occidental Integradas de la Provincia Hubei informó de los tres primeros casos del Covid-19. Dos días después la autoridad de salud pública realizó la investigación epidemiológica e informó a la oficina regional para China de la OMS el 31 de diciembre y completó el informe formal a dicho organismo internacional, el día 3 de enero de 2020. 

El 8 de enero de 2020, China identificó preliminarmente el patógeno de la epidemia y el 11 del mismo mes publicó las secuencias del genoma de cinco virus en internet para compartirlas con científicos de todo el mundo, lo que constituye una base importante para el desarrollo de medicamentos, diagnósticos y vacunas en otros países.

Quiero enfatizar dos puntos: primero, el Hospital de Medicinas China y Occidental Integradas informó formalmente al Sistema Nacional de Prevención de Enfermedades, tres días antes del post del Dr. Li Wenliang.

Segundo, siempre toma tiempo el conocer e identificar cualquier virus nuevo. A pesar de los cuatro meses transcurridos, aún se sabe muy poco sobre el Covid-19. 

Para cualquier gobierno responsable es imperativo someterse a fundamentaciones serias y profundamente analizadas antes de tomar una decisión tan importante. Bloquear una ciudad como Wuhan, con una población de 11 millones de habitantes, es una acción sin precedentes en la historia de China y el mundo, pero esta acción fue la que permitió ganar un tiempo valioso para otras provincias de China, así como para otros países.

China activó la cooperación internacional entre expertos en la prevención y el control del brote de forma inmediata, además de haber compartido sin demora alguna la secuencia del genoma viral, tanto con la OMS como con otros países. Así también China publicó las secuencias del cebador y la sonda para detectar el ácido nucleico del virus, el informe de análisis epidemiológico de más de 70.000 casos confirmados, sospechosos y diagnosticados clínicamente e invitó a la OMS a enviar expertos de varios países a hacer investigaciones en cuatro provincias chinas. 

China ha compartido sin reservas y con todos los países del mundo toda su experiencia antiepidémica, incluyendo sus protocolos multilingües sobre la prevención, control, diagnóstico y tratamiento del Covid-19. Aún hay más, China envió 13 grupos de médicos especialistas a 11 países, incluidos Irán, Irak, Italia y Serbia; realizó más de 70 videoconferencias entre sus expertos y expertos de 150 países, incluido los Estados Unidos y los países de Latinoamérica y el Caribe. Está colaborando de forma incansable en el esfuerzo mundial para el desarrollo de vacunas y medicamento y estableciendo junto a Corea del Sur, mecanismos conjuntos de prevención y control del coronavirus.

China fue la primera en dar la mano a otros países que sufren brotes, en correspondencia y gratitud a las docenas de gobiernos y pueblos del mundo que nos brindaron asistencia material en los primeros días de la epidemia, a quienes siempre guardaremos en el corazón. 

China es una nación que sabe corresponder, compartir y colaborar. Hasta el 8 de abril, el gobierno chino ya había brindado asistencia material -como barbijos, trajes de protección y kits de prueba- a 127 países y cuatro organizaciones internacionales, donado 20 millones de dólares a la OMS. Los gobiernos locales, las empresas y las organizaciones sociales de China, por su parte, donaron suministros médicos a más de 100 países, regiones y organizaciones internacionales.    

Otra acción solidaria comprometida de China frente la pandemia mundial, ha sido brindar facilidades a todas las naciones para la adquisición de insumos médicos. Tan sólo entre el 1 de marzo al 4 de abril, China exportó 1.457 millones de dólares de insumos médicos, incluidos 3,86 mil millones de barbijos; 37,52 millones de trajes de protección, 2,41 millones de termómetros infrarrojos, 16.000 ventiladores, 2,84 millones de kits de prueba y 8,41 millones de gafas. Para fortalecer el control de la calidad de insumos médicos de exportación, el gobierno chino exige que los materiales no sólo cumplan con los requisitos de calidad del país importador, sino también obtengan el certificado de registro del producto médico en China.

Hasta la fecha, ningún caso de infección en Bolivia ha sido importado por ciudadanos chinos, más al contrario, China compartió de primera la última versión del protocolo de diagnóstico y tratamiento con las autoridades sanitarias de Bolivia e invitó a sus especialistas a participar en dos videoconferencias con expertos chinos. Además de la Fundación Jack Ma, que ya hizo una gran donación a Bolivia, el gobierno chino, el Departamento Sichuan y el Municipio Chengdu, han decidido proporcionar suministros médicos al país andino. 

La comunidad china y las empresas chinas en Bolivia también están comprometidas y trabajando en la adquisición de insumos para apoyar a Bolivia en la lucha contra el coronavirus.

Cabe destacar que siendo China el primer país en reportar el brote del Covid-19 a la OMS, eso no significa que el virus se haya originado en Wuhan. Una enfermedad epidémica puede estallar primero en cualquier región del mundo, pero cuál es su verdadero origen constituye un problema científico serio que deben resolver los científicos. Ya tenemos el ejemplo de la "gripe española", que causó el contagio de casi 500 millones de personas y más de 20 millones de muertes en el mundo entre 1918 y 1919, en realidad no se originó en España, sino en el estado de Kansas, EEUU.

La pandemia es un enemigo común de la humanidad. El ser humano ha sufrido innumerables brotes epidémicos en la historia, pero ningún país origen ha hecho compensación económica a otros países. En 2009, la gripe H1N1, que se originó en EEUU, se extendió a 214 países y regiones, resultando en 200 mil muertes. El SIDA, que también se originó en EEUU, causó más de 30 millones de muertes. 

La comunidad internacional no ha pedido a EEUU ninguna compensación. No obstante, cuando los científicos todavía no han podido identificar formalmente el origen del Covid-19, algunos políticos se apuran a lanzar la "Teoría de la deuda china", exigiendo a China compensar a otros países. Esto, a juicio del Canciller ruso Sergey Lavrov, es un acto inmoral.

Con el fin de evitar el nombramiento inadecuado y la estigmatización de enfermedades, la OMS dejó claro, hace unos años, que los nombres de las enfermedades deben evitar el uso de la ubicación geográfica, el origen étnico, la especie de animal o alimento, la profesión, la ocupación, etc. Sin embargo, una minoría de dirigentes de la primera potencia del mundo han insistido en llamarlo el "virus chino" y el "virus Wuhan", con el fin de esquivar la responsabilidad de la situación propia, cada vez más severa. 

Esta politización y estigmatización de la pandemia ha sido ampliamente rechazada por la comunidad internacional. En palabras del Secretario General de la ONU, António Guterres, son vergonzosos la discriminación racial y los prejuicios en la lucha contra la pandemia, hay que luchar contra el racismo y la discriminación.

El virus no conoce fronteras, y la epidemia no distingue entre razas ni sistemas sociales. Los problemas globales requieren soluciones globales. Hoy por hoy, la humanidad comparte un mismo destino. Para contener la pandemia, necesitamos la ciencia, no la estigmatización, necesitamos la cooperación en la prevención y el control, no necesitamos generar rechazo o remordimientos contra cierto país o grupo étnico. Solo a través de la solidaridad, la cooperación y las respuestas coordinadas, se podrá superar la epidemia a nivel global y salvaguardar el destino común de la humanidad, en este hogar que compartimos todos.

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