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La participación de mujeres en puestos directivos

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11 de abril de 2022, 4:00 AM
11 de abril de 2022, 4:00 AM

​Por: Selenita Cespedes

Hace ya unos años que se viene escuchando voces a favor de la participación de las mujeres en puestos claves o directivos de las empresas. Lo cierto es que esta reflexión va más allá del género, va de justicia e igualdad. Surgen las preguntas acerca de si las mujeres están capacitadas para asumir los puestos, que si pueden hacerlo, que si deben contar con una especialización. Todos estos cuestionamientos y dudas solo agregan más leña al fuego en una reflexión que tiene una respuesta simple y sencilla y es un rotundo si, las mujeres pueden hacerlo, están capacitadas y lo hacen muy bien cuando esto ocurre.

A pesar de que diversos estudios han demostrado que la participación de las mujeres en los puestos directivos tiene muchos aspectos positivos, esto avanza a paso lento. Sumado a ello, si las mujeres escribiesen las historias de cómo accedieron a dichos puestos, estoy segura que más de una comentaría los años que tuvo que trabajar para justificar estos ascensos y las diversas situaciones que enfrento para ser considerada y acceder a ese nivel directivo.

Es importante saber que el desequilibrio reinante en las empresas se ha corregido en otros países con una ley de cuotas, y con ella se ha hecho justicia al esfuerzo y la capacidad de aquellas mujeres que logran acceder a estos puestos y al hacerlo estas contribuyen a que las empresas cuenten con esa visión 360 que la mayoría de las mujeres tiene al analizar un problema. Las mujeres, en su mayoría, no solo ven la cajita, ven todo el ambiente y el impacto de tal cual o medida en los demás, y ahí señores, muchas veces, reside la sabiduría.

Las mujeres están hoy en día en todos lados, trabajando, creando y aportando, por ello es justo que también estén sentadas en la mesa donde se toman las decisiones. Somos también las responsables de cambios trascendentales que se dan en las organizaciones. Por lo tanto, es importante dejar en claro que el objetivo que persigue una ley de cuotas, nada más y nada menos es el de imponer una igualdad a la desigualdad reinante. Se trata de que todos estén representados, en ambas capacidades de hombres y mujeres. El no contar con mujeres en puestos directivos o en directorios significaría unas pérdidas económicas para la organización en términos de coste de oportunidad.

Las mujeres merecen la participación y el reconocimiento porque es lo correcto y no solo porque una ley o norma así lo imponga, en eso estamos todos de acuerdo. Sin embargo, ese enunciado a la fecha de hoy no nos ha hecho avanzar, van pasando los años y se pierden generaciones de mujeres capaces, bien formadas y de un talento increíble que agregarían mucho valor a la toma de decisiones en las empresas. Siendo los directorios y los consejos los órganos de toma de decisiones y de gestión empresarial la premisa es, obviamente, la de acceder a ellos con la experiencia y la cualificación en las correspondientes áreas. Es decir, el talento, la capacidad y la experiencia no deberían tener género. A su vez, ¿cómo tener esa experiencia y capacidad en el manejo directivo si no se accede al mismo? En ese sentido, lo que se quiere lograr es que la participación de las mujeres en los directorios sea una práctica constante.

Un estudio realizado por Woman Forward indica que Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Reino Unido tienen ya regulaciones al respecto. Las mujeres y hombres cansados de discutir sobre el tema pusieron manos a la obra y lograron bajar a la práctica ciertas medidas y regulaciones que han dado muy buenos resultados.

En Francia, por ejemplo, gracias a la aplicación de una ley de cuotas de participación de mujeres en puestos directivos se pasó de un 20% a un 32% de participación de mujeres que tendrían que ocupar los asientos de los consejos directivos de las empresas. En estos países la participación femenina en puestos directivos se va dando acompañado de una ley de cuotas que fue impulsada además por hombres y mujeres visionarios.

En el caso de Bolivia, a la fecha aún no tenemos datos concretos, pero se estima que la participación de mujeres en los puestos directivos no llega a un 3%. Esto es alarmante para una población laboral compuesta por mujeres en 50% o más. Con una ley de cuotas se impondría la obligatoriedad de esta medida y la misma podría mitigar o eliminar las desigualdades en razón de sexo. Si bien es cierto que algunas personas no están de acuerdo con la discriminación positiva, hechas las averiguaciones en situaciones que no avanzan como esta, este tipo de medida sería la mejor manera de lograr el acceso a esos puestos y empezar el cambio.

Lo importante es saber que, en este asunto, con ley de cuotas o sin ella, se debe asegurar la participación de las mujeres porque con ellos solo se gana: las empresas agregando diversidad y criterios diferentes; las mujeres por que pueden aportar y poner en práctica sus habilidades y capacidades y toda la comunidad que se beneficia de esa sinergia. Las capacidades no están en dudas, solo falta el impulso y lograr hacerlo de forma conjunta sería lo ideal. El reto está planteado.



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