Opinión

La plaga nos da la medida del gobierno y de la oposición

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9 de abril de 2020, 3:00 AM
9 de abril de 2020, 3:00 AM

Walter Guevara Anaya

Se acabó el embrujo de las encuestas. No hay un próximo debate presidencial. Las propuestas y programas de gobierno se han quedado en el papel. Los videos de los candidatos se han congelado. Ya no esperamos el bombardeo de la propaganda que pide nuestro voto. Se acabaron las reuniones y las casas de campaña. Estamos resignados a que la contienda electoral y la fecha de las elecciones se posterguen para cuando el virus se vaya.

 oNuestras angustias del presente conciernen al contagio, a la falta de ingresos y a la supervivencia diaria. La presidenta Añez aparece en nuestras pantallas como la responsable de resolver nuestras inquietudes inmediatas pero también de la cuarentena que nos tiene presos. Ella carga y seguirá cargando sobre sus espaldas los éxitos y los fracasos que puedan resultar del combate a la plaga, del rescate de la economía y de completar la transición democrática.

No cabe duda que para un mandatario en ejercicio la mejor campaña es una buena gestión. Así lo dispone la Constitución al permitir que un presidente presente su candidatura sin renunciar a la primera magistratura. Aunque se concentre exclusivamente en hacer la mejor de las gestiones, la oposición dirá que la presidenta Añez lo hizo solamente por hacer campaña. Y si falla en algo, se apurarán de decir que hizo una mala gestión.

Ante la gravedad de la crisis pocos candidatos se atreven a promover abiertamente el derrumbe de la gestión de Jeanine Añez. Nadie excepto un campeón de la guerra sucia puede desear que no tenga éxito. Su fracaso sería un desastre para todos nosotros. Los que temen sus éxitos exigen que renuncie a su candidatura y se concentre en las tareas del momento.

Nada impide que estos críticos de palco muestren desde el llano cómo reducirían los contagios, cómo evitarían la caída de los ingresos por el descenso de los precios del petróleo, cómo frenarían la recesión provocada por la cuarentena y cómo lidiarían con los cretinos que apuestan al inmediato fracaso del gobierno desde Chapare, El Alto y Buenos Aires. 

Con sus 14 años de experiencia en el gobierno se podría esperar que el MAS tenga algo constructivo que ofrecer para resolver la triple crisis. Por el contrario, sus candidatos dan la impresión de que como opositores no saben hacer otra cosa que dedicarse a paralizar al gobierno. En caso de ganar las elecciones impondrían una gestión despótica y vengativa. 

En medio de la plaga Evo Morales emitió dos videos en los que celebra la fundación de su partido y ensalza su propia imagen como líder del MAS. Se opuso al cambio de la fecha de las elecciones con el argumento de que ese día “no hay aglomeraciones porque se vota uno por uno.” Está convencido que somos unos idiotas felices de aplaudir semejante majadería.

Su candidato Luis Arce propone como grandes novedades todas las cosas que no hizo durante su larguísima gestión, como por ejemplo construir suficientes hospitales en vez de canchas deportivas. Por su desidia médicos y enfermeras no tienen lo que necesitan para enfrentar la avalancha de contagiados que se les viene encima.

Por su parte Carlos Mesa declaró a Radio Erbol que la Presidenta Añez “deberá compartir la responsabilidad de lo que suceda con los 14 años desastrosos en corrupción y gestión de salud protagonizados por el ex presidente Evo Morales.” Dijo esto porque “ella no convocó a las otras fuerzas políticas para enfrentar el coronavirus y decidió hacerlo sola.” No está muy claro si su razonamiento es deductivo o inductivo, pero solo puede convencer a los más lentos.

Estas y otras intervenciones del mismo taco dan la impresión de que los candidatos apuntan a sacar ventajas verbales y se olvidan de proponer respuestas de fondo a los graves problemas que enfrenta el país. No hay muchas intervenciones creativas. Muchas caen en las mentiras y descalificaciones acostumbradas por el MAS.

La controversia en torno a una nueva fecha para las elecciones así lo prueba.

El organismo electoral propuso una ley a la Asamblea Plurinacional para que le otorgue la facultad de determinar una nueva fecha entre el 7 de junio y el 6 de septiembre. El presidente del organismo electoral, Salvador Romero, declaró que una mayoría de los partidos había acordado una extensión de la fecha de las elecciones.

Varios candidatos rechazaron esta propuesta por razonable que parezca. Alegaron que la prioridad es el combate al coronavirus, que los parlamentarios no pueden arriesgarse a sesionar por temor al contagio, que no hay consenso sobre esa franja de fechas.

Tarde o temprano saldremos de la cuarentena y podremos votar. Este tiempo de reflexión nos permite evaluar de la manera más objetiva posible tanto la gestión del gobierno como el comportamiento de la oposición. La mejor medida de los resultados que esperamos de ellos es ver lo que hacen y escuchar lo que dicen sobre la plaga, los gastos e ingresos y la transición.

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