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OPINIÓN

La polémica medida que no se ve para los jóvenes

6/5/2020 03:02

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Christian Aramayo, escritor

Mucho se escribirá en cuanto a la efectividad de las medidas anunciadas por la presidenta y que están dirigidas al empleo, para lo cual como los menores de 29 años son más del 60% de la población, es prudente revisar cómo los jóvenes se encuentran en el mercado laboral.

Es usual que el salario de los jóvenes sea inferior al salario medio de una economía y, si el salario medio real de Bolivia continúa a niveles inferiores a 2004, los jóvenes de hoy ganan menos que los jóvenes de inicio de siglo.

Sabemos por las proyecciones de crecimiento económico que tendremos una realidad con decisiones duras y como los costos de contratación son elevadísimos (herencia de la anterior administración), resulta que no hay muchos incentivos para contratar y sí los habrá para despedir.

¿A quién se despedirá primero? En general, se retirará a quienes tengan funciones no calificadas, es decir, a quienes por diversos motivos no pueden adaptarse a esta circunstancia, y en ese grupo, a quienes generen un mayor costo de permanencia en la organización. En otras palabras, las primeras en ser despedidas en el mercado laboral serían las mujeres no calificadas o que viven en condiciones de vulnerabilidad. Lamentablemente ya hay evidencia de eso por los imprudentes incrementos salariales de años anteriores.

¿Qué hacer? Me enfocaré en lo que no se dijo: el salario mínimo y el incremento salarial.

Que no hayan hecho referencia alguna a los incrementos salariales se constituye en la medida social más importante para los trabajadores y los jóvenes en los últimos 20 años. De esa manera, los costos de contratación no subieron, más jóvenes podrán ingresar al mercado laboral formal, más personas tendrán seguridad de largo plazo, menos negocios pequeños cerrarán, más familias podrán acceder a un seguro de salud, más jóvenes podrán ser contratados, más emprendimientos pequeños se salvarán de crecer en la informalidad y con ello, en el mediano y largo plazo, podrán acceder a créditos y a todos los beneficios que implica crecer como organización y generar riqueza de calidad para todos. Lo esencial, a veces, es lo que no se ve.
Es entonces que debemos cuantificar el impacto: ¿Cuántos se verán afectados? Según el BID, Bolivia tendría una pérdida menor a la de casi todos los países de América Latina en cualquiera de los tres escenarios de una crisis económica (en forma V, U o L).

¿Por qué? Porque hay 2 millones de cuentapropistas y además cuatro de cada cinco trabajadores están en el mercado informal, es decir sin seguro, sin aportes a las AFP, sin seguridad de largo plazo; el empleo ha sido tan precarizado que los habitantes del país no pueden darse el lujo de quedarse sin fuentes de ingreso.

¿Tan vulnerables estamos en la situación laboral? Sí. La última encuesta de hogares muestra que hay más de 2 millones que son cuentapropistas.

Entonces, ¿cómo tomar las medidas del gobierno? Como lo que son: medidas de extrema urgencia por ser, según Oxford Economics, uno de los países más vulnerables del mundo en términos económicos, sociales y humanitarios.
Si se apunta a la construcción, manufacturas y el campo, se apunta a donde están más cerca a la mayor cantidad de personas que viven del día a día. 

El problema está en que medidas extremas implican duras consecuencias y la gente del gobierno lo sabe. Su decisión implicaría que la prioridad es hacer los esfuerzos económicos que puedan hacerse para evitar que las personas mueran de Covid-19 o de hambre. En un contexto de crisis “normal”, estas medidas serían muy criticadas, pero estamos ante una situación que puede explicar la vida o muerte de miles de bolivianos. 

Por último, ¿qué le falta hacer? Desregularizar el mercado laboral, desburocratizar la creación de empresas, eliminar el salario mínimo, igualar las condiciones de libertad para hombres y mujeres. ¿Qué tan urgente deben hacer eso? Tienen un par de semanas aproximadamente, porque si los procesos son los establecidos en la norma vigente, sacar certificados de nacimiento, certificados de Rejap, certificados de no deudor, certificados de vivienda, etc. implicará la imposibilidad de las obras que pretenden realizar.
Para los empresarios: hay evidencia de que es más barato negociar y mantener la estabilidad laboral, en vez de despedir y volver a contratar. Incluso eso genera un mayor sentido de pertenencia del trabajador con la organización. Además, un error común es asumir que el teletrabajo es de 8 horas diarias, quienes hemos trabajado a distancia y estudios de los consultores más importantes del mundo sabemos que pretender eso no solo es improductivo, es contraproducente. 

Nos irá bien, de eso no tenemos que tener duda. Es muy difícil que nos vaya muy mal en el mediano y largo plazo. En el corto plazo habrá grandes pérdidas, ya las hay, pero debemos ser cuidadosos con una organización criminal que está tratando de que la parte más dura del Covid19 sea la oportunidad política para desestabilizar al gobierno, las elecciones y todo cuanto esté por su delante para tomar el poder: el Movimiento al Socialismo. Luego, cuando esto termine en el 2021, continuaremos con nuestras actividades habituales, los procesos se habrán acelerado, pero no dejaremos de avanzar hacia el progreso como lo hemos venido haciendo desde hace siglos y sin que ni una de las decenas de pandemias globales nos haya condenado a la miseria ni nos haya cambiado radicalmente.