Opinión

La Policía y sus lealtades

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7 de noviembre de 2018, 4:00 AM
7 de noviembre de 2018, 4:00 AM

Como fuerza pública, la Policía Boliviana tiene la misión específica de la defensa de la sociedad y la conservación del orden público, y el cumplimiento de las leyes en todo el territorio nacional. Ejercerá la función policial de manera integral, indivisible y bajo mando único, en conformidad con la Ley Orgánica de la Policía Boliviana y las demás leyes del Estado”, reza el Artículo 251, parágrafo I de la Carta Magna. El mismo artículo, en su parágrafo II, señala que, “como institución, no delibera ni participa en acción política partidaria, pero individualmente sus miembros gozan y ejercen sus derechos ciudadanos, de acuerdo con la ley”.

“Presidente, (tiene) todo el apoyo de más de 37.000 hombres de la Policía Boliviana a este proceso de cambio, que es histórico y que tenemos que apoyar con la verdad y no con la mentira”. La declaración corresponde al comandante general de la Policía Boliviana, Faustino Mendoza, durante la entrega de un centro de mantenimiento de vehículos policiales y equipos para la Unidad de Bomberos en Potosí el fin de semana. El receptor del mensaje fue el jefe de Estado, Evo Morales, presente en el acto para dar continuidad a la intensa campaña que cumple para las elecciones primarias de enero de 2019.

Mendoza, en el mando policial desde diciembre de 2017, reemplazó a Abel de La Barra, destituido del cargo y luego imputado por el Ministerio Público por el delito de uso indebido de influencias. Poco antes de ser apartado de sus funciones, De la Barra participó vestido de civil y con una camiseta deportiva con los colores del partido de Gobierno durante la proclamación de Morales como candidato a la presidencia. Entonces dijo que su celo profesional lo llevó a dicho acto, acompañado por su personal de apoyo.

El ministro Carlos Romero intentó justificar al actual comandante diciendo que los policías están contentos con el equipamiento que reciben; lo que hay que añadir es que es el Estado el que lo dota, no un partido ni una persona, aunque sea el presidente. Además, hay que recordar que algunos efectivos tienen que comprar su uniforme o su armamento, mientras hay bandas de contrabandistas y narcotraficantes que los enfrentan con equipos muy sofisticadas.

Lo dicho por el actual comandante ya genera incomodidad en las filas policiales, aunque no todos los subalternos se atreven a expresar públicamente su molestia debido a que esa institución es de mando vertical y temen represalias. No obstante, corresponde censurar y condenar que esa autoridad exprese apoyo político, porque viola la Constitución y genera desconfianza sobre la eficiencia de sus acciones. Si se cumplieran las leyes, debería ser sometido a un proceso por incumplimiento de esos preceptos que deben ser respetados.

 

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