Opinión

La presidenta Jeanine Áñez, en campaña

Editorial El Deber 9/2/2020 03:00

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El 28 de enero, en su discurso de posesión de los nuevos ministros durante su primera crisis de gabinete, la presidenta Jeanine Áñez le prometió al país que separaría su gestión de la campaña. “Haré campaña en horarios libres que no son de trabajo y durante los fines de semana”, dijo en una ya polémica intención porque se supone que un presidente del país lo es durante las 24 horas del día. La Presidencia no es un empleo con “horario de oficina”.

Ese mismo día anunció que prepara un decreto con una lista de acciones que estarán prohibidas durante la campaña. Sin embargo, 12 días después no aparece el citado decreto, y por el contrario sí son visibles algunos actos que rápidamente sus opositores han señalado como actos de campaña.

Durante la semana que concluye, la presidenta participó al menos en cuatro actos en Santa Cruz: el martes asistió a un foro económico de la Cainco, adonde otros dos candidatos presidenciales no llegaron en protesta porque Áñez estaría presente con los privilegios de su investidura como ventaja para la candidata.

Dos días después, el jueves, participó en una movilización con estudiantes contra la violencia. En el acto marchó, habló y hasta cantó y bailó. Por la noche, asistió a una cena con los cruceños absueltos por el caso que el Gobierno de Evo Morales llamó como “terrorismo”.

El vienes asistió a una reunión de socios del Rotary Club Santa Cruz, donde fue distinguida como “rotaria honoraria por méritos alcanzados en la pacificación del país” y nombrada “embajadora de paz y la resolución de conflictos en el mundo”.

La gran pregunta es: todos esos actos a los que asiste la presidenta ¿son de gestión gubernamental o de campaña electoral? ¿O son ambos? El antecedente más reciente en la historia del país es lo que hacía el expresidente Morales que, salvando las grandes diferencias como el uso de los aviones del Estado para trasladarse incluso de la casa presidencial al Palacio, también asistía a concentraciones, inauguraciones, entregas de obra y distinciones y decía que se trataba de trabajo de gestión de Gobierno.

Sea como fuera, no hay forma de diferenciar un acto oficial de uno de campaña. Y si el anunciado decreto resuelve esa gran duda, será un aporte para el país. El caso es que hasta ahora la norma no se ha conocido y la campaña ha comenzado formalmente el lunes 3 de febrero.

También llama la atención el anuncio gubernamental en sentido de que la norma será redactada por el Ejecutivo sin participación de otras fuerzas políticas. Algo así como que un equipo define solo las reglas de juego antes de un partido, sin considerar la opinión del otro equipo.

La postulación de Áñez a la Presidencia fue un desacierto porque el momento del país exigía su trabajo y energía concentrados en la transición con elecciones limpias y la pacificación del país, lo dijimos en estas páginas. Pero ya que es un hecho que de todas maneras ella decidió continuar adelante, cuando menos debiera empeñarse en mostrar señales distintas a las que se criticaba del anterior gobernante hace tan solo cuatro meses.

Lo que hagan ella y sus aliados, que también están en los gobiernos locales de La Paz y los departamentales de Santa Cruz y Tarija, estarán en la mira de la población, tan susceptible por el uso de los recursos públicos en campañas electorales que ha venido observando en los últimos años.