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La prudencia ¿valor, virtud o característica?

9/12/2019 18:08

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Michelle M. Sánchez M. / Psicóloga Educativa

En los meses de octubre y noviembre hemos vivido un conjunto de experiencias que, en toda su complejidad, nos han hecho crecer como personas y como ciudadanos, ayudándonos a ampliar nuestra comprensión de la realidad y a valorar el efecto de nuestras acciones.

Entre los eventos que tuvimos que superar están las “fake news” o noticias inventadas. Estas noticias son creadas y divulgadas con el fin de direccionar nuestra atención hacia otro tema y/o para alterar nuestra percepción de un evento. Muchos caímos en algunas noticias falsas y al percatarnos del error, comenzamos a tomar en cuenta que no todo lo que se dice es verdad y que no todo lo que parece ser cierto, lo es. Una dosis de prudencia nos llevó a comprobar, por otros medios, si la información era cierta antes de compartirla e, incluso, a discriminar si aun siendo cierta valía la pena compartirla.

Por otra parte, hemos visto aterrorizados como la impulsividad y la imprudencia estuvieron a punto de hacer explotar la planta de Senkata en la ciudad de El Alto. Un evento que, de haberse concretado, hubiese costado la vida de miles de personas.

La prudencia consiste en retardar por cierto tiempo nuestras reacciones o las decisiones que tomamos, controlar nuestras emociones para que no sean la alegría, el odio o el miedo las que decidan y actúen por nosotros. Implica sopesar los riesgos y beneficios antes de desarrollar la acción.

Desde la filosofía, se considera que la prudencia es un valor porque confiere a la persona una cualidad positiva, por tanto, lo hace valioso; desde el cristianismo, es una virtud porque no es innato al ser humano, se incorpora y desarrolla por voluntad de la persona; y desde la psicología, es una característica de inteligencia porque garantiza mejores resultados. Sea cual sea la perspectiva que le guste más, desarrolle la prudencia y todos estaremos mejor.