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25 de agosto de 2018, 4:00 AM
25 de agosto de 2018, 4:00 AM

El Centro Histórico de Santa Cruz contiene un valor patrimonial, histórico y ambiental innegable; refleja la identidad de nuestra ciudad construida a través de sus diferentes periodos de desarrollo y es la expresión tangible e intangible de la cruceñidad. Este valor patrimonial debe ser entendido como una integralidad: la heterogeneidad de su arquitectura con su impronta colonial, republicana y contemporánea y su trazado urbano, contenidos por el gran cordón ecológico del primer anillo; sus plazas, sus iglesias, los perfiles de sus calles, aceras y galerías; su clima, su vegetación; y cómo no, los usos y costumbres tradicionales de su gente, todo conformando un complejo sistema urbano en el corazón de Santa Cruz.

La preservación y el impulso de estas características es tarea importante y necesaria. Urge la revitalización que le devuelva su rol de núcleo atractor y catalizador de la vida urbana de los cruceños. Esta condición se ha ido perdiendo por diversos factores: la expansión urbana y el crecimiento poblacional que demandó la generación de nuevas centralidades en los distritos emergentes para equilibrar la prestación de servicios; el traslado de las familias tradicionales del centro a nuevas zonas residenciales; la aparición de nuevas tipologías comerciales (mall y otros centros) y zonas gastronómicas (patios de comida y los recientes Food-Truck); el incremento del parque automotor y el deterioro de las edificaciones por abandono o desidia de sus habitantes.

La revitalización urbana es un instrumento potencial para revertir los efectos del deterioro físico, social y económico de nuestro centro urbano, y es la oportunidad para recrear las condiciones para su sostenibilidad en el tiempo. Es necesario tomar en cuenta los siguientes criterios:

1. Las políticas de revitalización urbana deben ser integrales, abarcando los aspectos físicos, ambientales, sociales, económicos y de participación ciudadana. 2. Se debe garantizar la calidad del espacio público mediante un trabajo continuo de dotación y mantenimiento de sus elementos constituyentes: calles, aceras, mobiliario y arbolado urbano; la eliminación de contaminantes atmosféricos y visuales; la restauración, rehabilitación o renovación de sus edificios históricos procurando la recuperación de sus espacios interiores o corazones de manzana.

3. La integración de la edificación antigua y la contemporánea es la base para el dinamismo patrimonial y el fomento de la diversidad de usos (residencial, comercial, terciario, educacional, cultural) a través de adecuadas normativas de edificación. La revisión y actualización del Reglamento del Centro Histórico es una necesidad primordial para promover estos cambios preservando el patrimonio.

4. Se debe promover el ‘rejuvenecimiento’ del centro, mediante el impulso de la vivienda colectiva para jóvenes, contribuyendo a la inclusión social. Santa Cruz ha sido declarada ciudad universitaria, el centro tiene que reflejar esta realidad. 5. Generar nuevos espacios de oportunidades que complementen los usos tradicionales, y garanticen la vitalidad de las zonas, día y noche. Recuperar el espacio público es un pilar para la revitalización así como la promulgación de normas que definan líneas de acción y delimiten claramente los derechos y obligaciones de los ciudadanos.

5. Desarrollar el turismo cultural equilibrado, la especialización gastronómica y comercial y el fortalecimiento de la vocación de la urbe cruceña como una ‘ciudad de servicios’.

Es fundamental la toma de conciencia del valor que representa para nuestra ciudad su área central como su baluarte cultural más representativo. Optimizar las políticas de gestión urbana dentro de un plan de revitalización integral, darán como resultado un centro urbano renovado, querendón y hospitalario, esencia identitaria y orgullo de la cruceñidad.

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