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OPINIÓN

La revolución de las pititas en Bolivia

William Herrera Áñez 9/3/2020 03:30

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Con este título y el sello editorial Kipus, se publica nuestro libro que pone de manifiesto no solo como fue el ascenso del gobierno de Evo Morales, las causas que gatillaron los 21 días de movilizaciones de los bolivianos en las calles sino también la renuncia y sucesión presidencial en Bolivia. Esta transición ha sido compleja y cargada de tensiones políticas y sociales. Todo este movimiento, bautizado como la “revolución de las pititas”, precipitó en tiempo récord la caída y huida de Evo Morales Ayma y Álvaro García Linera.

La publicación busca poner en evidencia la rebeldía democrática del pueblo boliviano, que terminó con el gobierno autoritario de Evo Morales, que pretendía eternizarse en el poder a punta de fraude electoral. Las pititas lucían tan delgadas e inofensivas pero fueron irreverentes y letales con el poder político. En realidad nunca antes había surgido una fuerza ciudadana tan grande y poderosa, capaz de salvar a Bolivia del socialismo del siglo XXI. Ha sido un ejemplo para todo el mundo: con un mínimo de víctimas y en un lapso breve (21 días), se logró tumbar un régimen autoritario, fuertemente atornillado al poder.

Sin embargo, el domingo 10 de noviembre de 2019 Evo Morales renunció y huyó a México e inmediatamente incitó (públicamente) a la violencia política, generando pérdidas de vidas humanas, incendios de viviendas, saqueos y vandalismo en Bolivia. La voladura de un ducto, el ataque con explosivos a dos pasarelas de El Alto, la quema de más de 60 buses PumaKatari, el intento de cerrar válvulas de una planta de gas, entre otros hechos, fueron calificados como actos terroristas. El exministro Juan Ramón Quintana amenazó con convertir a Bolivia en un “Vietnam moderno” si se producía la salida de Evo Morales.

Aunque los exmandatarios alegaron que se trató de un “golpe de Estado”, en ningún momento se rompió el sistema constitucional, no hubo presos políticos, ni restricción de los derechos y las libertades ciudadanas. Las Fuerzas Armadas mantuvieron una posición institucional impecable, no intervinieron salvo para sugerir que dimita el ex jefe de Estado para concretar la pacificación del país.

La sucesión presidencial fue de ipso facto, habida cuenta de la necesidad de que el Poder Ejecutivo garantice la gobernabilidad y el funcionamiento normal del Estado. Todo fue muy rápido al extremo que el gobierno huido no supo en qué momento se les escapó el poder de las manos y el entrante tuvo que acortar los plazos, limitar las formalidades protocolares, y concretar la asunción del gobierno transitorio con una agenda muy concreta: a) Anular las elecciones generales por fraudulentas; b) Convocar a nuevas elecciones generales; c) Designar vocales y conformar nuevo Tribunal Supremo Electoral; y d) La pacificación del país.

La obra se compone de cuatro capítulos que, aunque relacionados entre sí, tienen autonomía propia. En el primer capítulo, se aborda el ascenso al poder de Evo Morales, la “refundación” de Bolivia y la sistemática confrontación de su gobierno con los opositores políticos, especialmente del oriente boliviano; los claroscuros de la asamblea constituyente; el fracaso y la frustración por la causa marítima; la monstruosa sentencia constitucional 0084/2017 de 28 de noviembre; el monumental fraude electoral; y el poder de las pititas.

En el segundo capítulo, se analiza el derecho a la protesta social y su configuración en el sistema interamericano de derechos humanos y en el ordenamiento jurídico boliviano. En el tercer capítulo se deja establecido que votamos pero no elegimos a las principales autoridades judiciales, y el Movimiento al Socialismo buscaba hacernos creer que eran los más respetuosos de los principios y valores democráticos y que el pueblo decidía y gobernaba como nunca lo había hecho antes. En el cuarto capítulo, pasamos revista a la corrupción pública, y constatamos que, pese a todos los esfuerzos, anuncios y operativos realizados, este fenómeno creció, y aumentó exponencialmente en el gobierno de Evo Morales.

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