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OPINIÓN

La Revolución del Patujú es una realidad incuestionable

Carlos Pol 28/11/2020 03:00

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El Departamento de Santa Cruz, que antes de la formación del Estado boliviano, históricamente lucho por lograr mejores días para sus hijos forjando con esfuerzo y valor su propio derrotero, llevando marcado e intrínseco en su ser e identidad la autonomía.

En la República, esa lucha por un gobierno propio nacido de la voluntad popular, encuentra su génesis con Andrés Ibáñez y su revolución igualitaria que en 1876 a pesar de la opresión centralista del Gobierno Nacional, puso en práctica el programa igualitario. Desde allí se sembró la semilla que germina las posteriores conquistas por la autonomía y que ve sus primeros retoños en 1891, con la revolución de los “Domingos”, quienes también enarbolan la imperiosa necesidad de un autogobierno. Estas épicas y dolorosas batallas dejan ver sus primeros frutos de años de luchas cívicas en la década de los ‘80, con la descentralización política - administrativa, la elección de alcaldes y en el siglo XXI con la elección de prefectos.

Los históricos logros y conquistas alcanzadas estuvieron acompañadas por las profundas raíces indígenas del Oriente Boliviano, cuyas naciones y pueblos indígena originario campesinos de estirpe combativa e indómita por el dominio ancestral sobre sus territorios y su preexistencia a la colonia, pelearon para hacer prevalecer y respetar su libre determinación que les garantice el derecho a su identidad cultural y el reconocimiento de sus instituciones. Largas luchas de una comunidad como la cruceña, que enarbolaba banderas  de reivindicación  a  través  de  su  larga  historia y no la dispersión suicida.

En particular haciendo un equilibrio comprometido con los que largamente han estado postergados, excluidos, con un diseño animador del desarrollo y no en el aislamiento egoísta. Varios  siglos  de  construcción,  desde  que  culturas originarias de estas bastas llanuras caminaron en busca de territorios libres, donde no existiera “el mal”. Con un espíritu nómada,  indómito,  dispuesto  a enfrentar  las adversidades y aprovechar las pocas oportunidades en tiempo de paz. Visiones de mundo a lo largo del tiempo, que se fundieron en una sola, emergiendo  una mentalidad de hombres que luchan por la paz y la libertad.

Consecuentemente, hubo un hito histórico y democrático más relevante en febrero del 2003, cuando el Comité Cívico Pro Santa Cruz encabezado por su entonces Presidente Rubén Costas Aguilera, embanderó una propuesta autonómica bajo la consigna de  la “Revolución  del  Patujú”, que exigía el reconocimiento  de  un  gobierno departamental autónomo en todos los estratos de orden social. Y fue que superando cada una de las adversidades, con mística, unidad, hermandad, armonía y una innata e incansable vocación autonómica, hoy la “Revolución del Patujú” es una realidad incuestionable en el Estado Constitucional Democrático Boliviano.

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