Opinión

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La sociedad del riesgo

29/3/2020 03:00

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Patricia Hurtado

Gerente de Emprendimiento e Innovación de CAINCO

Estamos viviendo momentos convulsos y difíciles. El coronavirus está provocando una crisis global, con un impacto social y económico devastador y sin precedentes para nuestra generación. En estos momentos a decir de Ulrich Beck, sociólogo alemán, quien introdujo el concepto de la “sociedad del riesgo global” lo más democratizado es el “riesgo” pudiendo afectar de manera inesperada a personas y grupos que hasta ahora se habían mantenido estables y “seguras”. Beck advirtió del surgimiento de nuevas situaciones de riesgo en esferas sociales que permanecían salvaguardadas.

 “Nos recuerda que todos somos iguales, independientemente de nuestra cultura, religión, ocupación, situación financiera o cuán famosos somos. Esta enfermedad nos trata a todos por igual, tal vez deberíamos hacerlo. Si no me crees, solo pregúntale a Tom Hanks, ha escrito Bill Gates en una carta abierta titulada “¿Qué nos enseña realmente el Covid-19?”
El coronavirus ha puesto de manifiesto cuán vulnerables somos a pesar de estar en medio de las mayores innovaciones tecnológicas que ha experimentado el mundo, en la era industrial 4.0. Ha traído nuevamente a la palestra a Beck que señalaba lo ambivalente de nuestras sociedades tecnocientíficas, donde la innovación es fuente de amenazas, pero también herramienta para su solución, dependerá con que valores se ejerzan y cual sea el orden de nuestras prioridades como sociedad, como familia y como personas. El proceso de reflexión colectiva no es suficiente sino produce un cambio social.

El gran reto que tenemos es hacer que la pandemia de hoy no se convierta en pobreza para mañana, que la trampa de la pobreza no se atrinchere en la salud. Hoy más que nunca el rendimiento económico dependerá de la inversión en salud y del aprendizaje colectivo, de la co-creación ciudadana y del esfuerzo coordinado publico privado. Seremos capaces de superarnos en la medida que nos despojemos del sistema y miremos más el ecosistema y entendamos que todos los actores son importantes y cumplen un rol indispensable. Seremos capaces si dejamos florecer la creatividad, el talento y la innovación sin perjuicios ni estereotipos. Probablemente tengamos que gestionar el futuro, pero sin olvidarnos del presente.

Es difícil predecir cuándo volveremos a la normalidad, pero lo que sí es seguro es que volver a nuestra rutina, a nuestros trabajos, a nuestras vidas, hoy nos hace más ilusión que ayer.

Tenemos que mantenernos alejados para mantener nuestro sueño de volver a estar juntos mañana, para seguir construyendo, para seguir creciendo. Superaremos este desafío con reflexión, auto examinándonos individual y colectivamente y aprendiendo en el camino. Seguro cuando nos volvamos a ver no seremos iguales que antes de la pandemia que nos tocó vivir. Ahora nos queda tener paciencia, confianza, tolerancia, conciencia, nos queda dar y recibir apoyo, esperando pronto la desvirtualización de las relaciones y que vuelvan los abrazos sin “riesgo”.

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