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OPINIÓN

La tenebrosa política del MAS

25/7/2020 03:00

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Franklin E. Alcaraz Del C1.

“O me hacen presidente o siembro el terror...”, es la esencia de la política del MAS; o probablemente de García Linera y su hermano que utilizan a Evo Morales para sus maquiavélicos planes. O cuando Evo dice: “Soy el único que garantiza paz social...”, claro, le falta completar –si fuera honesto– con la frase: “Soy también el único que garantiza caos, desorden y no dejar gobernar”, pero eso no lo dice; aunque lo da a entender… y quiere el Premio Nobel de La Paz, en una actitud increíblemente cínica.

Esta tenebrosa, nauseabunda y despreciable forma de hacer política no es nueva. La usan los “movimientos” guerrilleros en todo el mundo. La usó, por ejemplo, Al Qaeda y el autodenominado “Estado Islámico” o, aquí cerca en nuestro continente, “Sendero Luminoso” y las FARC sin conseguir sus objetivos, porque no supieron manipular la democracia como lo hace el MAS en Bolivia; Daniel Ortega en Nicaragua o como lo hizo Hugo Chávez y ahora Maduro en Venezuela. Pero eso no les quita lo peligrosos ni el poco o ningún respeto que tienen por las normas, las leyes o las instituciones (y no importa que sean suyas o ajenas). Y es que la democracia, que para ellos es solo un instrumento, nunca ha estado preparada para enfrentar este tipo de lucha que para ellos es una “guerra permanente”. Por eso la derrota de Evo es un imperativo. 

Crear caos donde no hay, crear muertes donde nadie mata (¿excepto ellos?), aprovechar las oportunidades para crear desorden, indisciplina; identificar siempre un adversario (aunque no haya), culpar de los males que ellos provocan al gobierno constituido. El adversario mayor es el imperialismo y la “derecha” (no importa lo que eso signifique). Su instrumento de represión son los “movimientos sociales”, los mismos que actúan “a pesar del gobierno populista” libremente y sin trabas, por supuesto.

Para este tipo de planteamiento, el marxismo ortodoxo es leche, aunque se nutra de muchos de sus principios. Abusa de la democracia, en la que no cree, porque sabe que sus instrumentos son ingenuos frente a los suyos. 

¿Qué pasaría si encuentra otro “movimiento” que lo frene en seco utilizando sus mismos métodos? Pues, ya pasó en Colombia, cuando el M-19 tuvo la osadía de atentar contra los “bienes” malhabidos de Pablo Escóbar y los hermanos Ochoa, capos, en ese entonces de los Cárteles de Medellín y Cali. Como a estos tampoco les importaban las leyes, los sangrientos atentados del M-19 tuvieron la respuesta de Pablo Escóbar y los hermanos Ochoa en 1981 que fundaron el MAS (Muerte A Secuestradores) que habían secuestrado a la hermana de estos últimos, Martha Ochoa. 

El MAS, de los narcos (¡Qué casualidad que tengan la misma sigla no? Y además se dice que Pablo Escóbar era populista – es.quora.com) secuestraron en represalia a varios familiares de los guerrilleros del M-19 que no tuvieron más remedio que ir de rodillas y temblando frente a los narcos y entablar acuerdos por los que ninguna de las partes atentaría contra los otros de esa fecha en adelante.

Pero los gobiernos democráticos no pueden hacer eso. Tampoco pueden crear “movimientos sociales” que repriman, chicoteen y vandalicen. Eso solo lo hacen los populistas que están más allá de la izquierda tradicional. Aquellos a los que no les importa la vida, el país o la gente. Aquellos que se nutren de poder por el poder. Aquellos a los que les gusta sojuzgar, que no les importa la justicia o el bienestar de sus ciudadanos.
Por todo eso, asombra la ceguera de nuestros políticos, que no parecen ver más allá de sus narices.