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9 de agosto de 2017, 17:00 PM
9 de agosto de 2017, 17:00 PM

Lord Acton decía que el poder corrompe. Y, por lo visto, el poder también suele hacer que un gobernante -no un  estadista- se convierta en un tozudo impenitente que procura imponer sus caprichos. Esta insistencia se presenta con mayor frecuencia cuando el líder se ha comprometido a favorecer a grupos de seguidores o tiene ataduras ideológicas.

Esto sucedió con el primer intento de forzar la construcción de una carretera que cruzará el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (Tipnis), a lo que se oponían los pobladores -fueron respaldados por la mayor parte de los ciudadanos- debido a los daños que el trazo ocasionaría a esta área legalmente protegida. Los pobladores del Tipnis, en esforzada marcha para oponerse a ese proyecto y pese a la cruel represión que sufrieron en Chaparina, llegaron a La Paz. Habían captado el respaldo ciudadano y quedó atrás la insistencia del entonces canciller que afirmaba: “No podemos cambiar lo que el presidente ya ha decidido”. Pareció, empero, que nunca más se intentaría hollar lo que Alcides D`Orbigny  llamó “la selva más hermosa del mundo”.

La obsesión suele reemplazar el buen sentido. Esto explica el renovado empeño de construir esa carretera, forzando una actuación parlamentaria, mientras  se afirma, como lo ha hecho Maduro con el propósito de cambiar la Constitución de su país contra la voluntad mayoritaria de los venezolanos, que “el camino por el Tipnis va…, y se organizan rituales paganos en los que se ofrece respetar a la madre tierra -la Pachamama- que, ciertamente, sería hollada en esa región, como botín ofrendado a los partidarios del régimen en la zona cocalera del Chapare.

Se sabe que la carretera es parte de una antigua promesa a los colonos cocaleros, que son determinantes para el respaldo al régimen y, por ello, nuevamente se intenta cumplir con la apertura de la zona con el malhadado proyecto vial. Esto ya lo ratificaba el técnico Cibob-Coica, Valentín Muiba: “Está claro que uno de los problemas de fondo son las promesas políticas pendientes del MAS hechas en campañas proselitistas a los colonizadores o cocaleros”. Esto lo confirmó Alcides Vadillo: “El secretario general de la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia, Antonio Cárdenas, (afirmó) que el MAS les prometió en campaña electoral entregarles tierras en el Tipnis. Esta organización está convencida de que tarde o temprano se construirá la carretera y habrá nuevos asentamientos”. Un ofrecimiento que ya es capricho.   

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