El Deber logo
8 de agosto de 2017, 4:00 AM
8 de agosto de 2017, 4:00 AM

La última estrofa de esta hermosa canción de Pablo Milanés dice La vida no vale nada si se sorprende a otro hermano cuando supe de antemano lo que se le preparaba... nada más preciso para caracterizar lo que están preparando en estos momentos quienes alguna vez se proclamaron hermanos o amigos de los pueblos indígenas, con la abrogación de la ley que dispone la prohibición de construir una carretera por el Tipnis. Y para mí la vida no vale un cobre, si es que no advierto a mis hermanos qué les están preparando: una artera traición, una traición que puede costarles la vida.

En nuestro caso, el presidente Evo Morales, autoridad máxima del Estado Plurinacional, es el garante de la palabra empeñada; y su palabra es carta de aval en los compromisos, políticas y normas que firma, a las cuales les debe respeto y observancia. Cuando el 24 de octubre de 2011 y después de una larga y accidentada marcha los indígenas del Tipnis, indígenas de los nueve departamentos del país, personas solidarias y activistas jóvenes que despertaron su conciencia por los derechos humanos y el medioambiente, fueron el marco de la firma de la Ley N.º 180 de Protección del Tipnis. Evo Morales, su gabinete y su bancada parlamentaria sellaron un compromiso con la sociedad boliviana y con los pueblos indígenas: no se construyen carreteras por el Tipnis. Fue cuando el presidente se volvió pueblo y el pueblo se identificó con un líder, como en los gloriosos tiempos de la Constituyente.

Pero más temprano que tarde, el germen de la traición comenzó a gestarse en quienes sintieron que su poder había sido puesto en duda, quienes en vez de capitalizar tal victoria histórica, comenzaron a trabajar para desdecirse de lo comprometido bajo argumentos poco atendibles. Entonces, aquel 24 de octubre de 2011 comenzó la cuenta regresiva de lo que hoy tenemos en mesa: un proyecto de ley que materializa la traición a la palabra empeñada, a la Madre Tierra y a los seres que le dan sentido y vida. Es entonces que los hijos del Tipnis, esos jóvenes movilizados, conscientes y presentes quienes forjaron su lucha en aquellos tiempos, el pueblo sujeto de este proceso histórico, se levantan nuevamente para alertar a sus hermanos indígenas de la celada que otro hermano les está preparando. 

Es altamente improbable, pero puede que otra vez Evo se vuelva pueblo como aquel 24 de octubre, y desactive la artera celada preparada contra el pueblo, para que la vida siga valiendo el construir desde abajo este Estado Plurinacional 

Tags