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La violencia nunca será el camino

Editorial El Deber 29/10/2019 03:00

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Lo que se temía ya comenzó a ocurrir. El país entróen una escalada de violencia. 

Desde que el presidente Evo Morales anunció el cerco a las ciudades, los enfrentamientos entre seguidores del MAS y ciudadanos que piden nuevas elecciones se agravaron y ya dejan un lamentable saldo de heridos.

El domingo comenzó el “cerco a las ciudades”, con varios bloqueos en seis departamentos, protagonizados por miembros de las federaciones de campesinos afines al MAS. 

En uno que se realiza en la ruta a los Yungas paceños se llegó a amenazar con el corte del suministro de agua a los habitantes de la urbe. La tensión fue en ascenso porque hubo marchas en La Paz y Santa Cruz de gente que estaba dispuesta a desbloquear a la fuerza a los opositores que desconocen los resultados de las elecciones. Los choques fueron bastante violentos. Se los vio en la zona de Achumani y en el paseo del Prado de La Paz; también en Cochabamba.

El epicentro de la violencia estuvo en Santa Cruz, ya que en este departamento se registraron choques en la norteña zona de Clara Chuchío; en la avenida Santos Dumont; y en dos sectores del Plan 3.000. El director departamental de salud reportó al menos 30 personas heridas, una de ellas por arma de fuego y otra con graves lesiones en el tórax. 

La Policía investiga y ya tiene personas arrestadas a las que se les está haciendo la prueba del guantelete. 


Desde la Casa Grande del Pueblo, el vicepresidente del Estado no ahorró calificativos para responsabilizar de los hechos violentos al candidato de Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa; mientras que el expresidente asoció las agresiones al llamado de Evo Morales a cercar las ciudades. García Linera señala que el MAS convoca a que la gente trabaje con normalidad desafiando el paro; mientras que Mesa sostiene que no se le puede pedir a la ciudadanía que deje de estar movilizada.

El presidente cívico también tuvo una jornada tensa. Llegó a La Paz, fue agredido verbalmente y retornó a Santa Cruz de la Sierra. Ayer también se supo de una inspección a una empresa de su familia de parte de un organismo del Estado. Al respecto, la Cámara de Industria y Comercio emitió un duro comunicado en el que demanda que los asuntos políticos no se mezclen con los asuntos empresariales y que la actuación de las entidades de fiscalización se someta a las leyes.

Entretanto, la huelga general convocada por el Consejo de Defensa de la Democracia se va acatando paulatinamente en al menos ocho capitales del país. Santa Cruz cumplió el sexto día en medio de la incertidumbre.

La violencia destiló por todas partes. Desde los discursos hasta las acciones. El camino que está tomando el país se avizora doloroso y parece no ser evidenciado por los actores políticos que se mantienen en sus posturas, sin considerar que la vida de los bolivianos está en peligro. 

Los discursos van y vienen, las acusaciones llenan el espacio, pero las opciones para salir de esta crisis política no se ven con claridad. Por ejemplo, aún no hay fecha para el inicio de la auditoría a las elecciones que se le ha pedido a la Organización de Estados Americanos. 

¿Qué espera la Cancillería para activar este mecanismo de una vez por todas? Lo que es evidente es que hay muchas denuncias de fraude y aún se desconoce qué pasará con ellas; si el hecho de que hay votos de fallecidos o de bolivianos que emigraron hace mucho son causales para ponerle puntos suspensivos al resultado de los comicios o si, a pesar de tanta irregularidad, el MAS seguirá cantando victoria.

Definitivamente, la violencia nunca será el camino. Quienes deben entenderlo en primera instancia son los gobernantes y los políticos. Que Dios proteja a Bolivia.