Escucha esta nota aquí


Con motivo de la celebración de la fiesta católica de Corpus Christi, la Iglesia ha dedicado su homilía del jueves a reflexionar sobre las difíciles circunstancias en que el país está enfrentando la tercera ola de la pandemia del Covid-19 y ha hecho un vigoroso llamado a las autoridades para priorizar los programas sanitarios e intervenir con todo el rigor de la ley para sancionar a quienes especulan con los medicamentos.

Bajo el lema “Unidos por el pan de la consolación”, el mensaje central de la Iglesia católica en esta fecha importante del calendario, ha llamado la atención sobre la grave emergencia sanitaria que aflige a la sociedad, por las vidas que se pierden y por quienes padecen la enfermedad, sus consecuencias y el sufrimiento de las familias por conseguir camas en los hospitales, oxígeno para respirar y medicamentos para curar.

Este duro momento de dolor y desconcierto, dice la Iglesia, demanda a las autoridades de todos los niveles, a procurar que los insumos médicos estén al alcance de todos, como las pruebas, el oxígeno, los medicamentos y las vacunas.

El arzobispo de Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti, tuvo expresiones poco usuales en él para cuando llamó “criminal” a la gente que hace desaparecer medicamentos para revenderlos a precios prohibitivos en el mercado negro y pidió que se intervenga urgentemente y con todo el rigor de la ley, contra ellos.

Gualberti llamo también a cuestionarse por el hecho de que a pesar de la situación de sufrimiento y desánimo por la pandemia que ya lleva más de un año, persisten rencores y resentimientos pasados que mantienen a los bolivianos divididos y enfrentados.

En ese sentido, pidió unidad y perdón, reconciliación y comunión en los hogares, los lugares de trabajo, la vecindad y el país.

La reflexión de la Iglesia católica recoge el sentimiento de dolor e impotencia de miles de familias bolivianas que en estos días están sufriendo el golpe más duro de la pandemia desde que el virus ingresó al país, en marzo de 2020.

A la ausencia de camas, oxígeno y medicamentos que mencionaba monseñor Gualberti se suma un nuevo fenómeno que se está produciendo con las familias, que al ver saturado el sistema público de salud, intentan llevar a sus pacientes a clínicas privadas. Allí se les pide un pago de garantías de hasta Bs 10.000 y se les pone la condición de que lleven su oxígeno, para recibir al enfermo.

Hay casos de personas que tienen que pagar Bs 5.000 por día por una cama de terapia intensiva en clínicas privadas. Y eso no es todo, porque a esos costos deben sumar los encarecidos remedios que exigen los médicos para enfermos en situación crítica, que no solo tienen precios de especulación, sino que en ocasiones ni siquiera en el mercado negro están disponibles.

Si ese es el precio para salvar la vida de un paciente, los familiares hacen cualquier esfuerzo, se endeudan o venden bienes para ingresar a sus enfermos en clínicas privadas, para que no pierdan la vida en sus domicilios y tengan al menos una esperanza de vencer al virus.

En esas condiciones, el mensaje de la Iglesia es no solo para las autoridades, sino para toda la sociedad misma, porque allí es donde se producen los abusos, la especulación de precios y la insensibilidad frene a la dolorosa situación de las familiares, con pacientes atacados por el virus.

Que las palabras de monseñor Sergio Gualberti lleguen a todos.

Comentarios