12 de abril de 2022, 7:30 AM
12 de abril de 2022, 7:30 AM

La característica que tienen las medallas es que tienen dos caras que nunca se ven, un lado (el principal) es el anverso y el otro es el reverso. El anverso refleja y contiene el motivo de la medalla y el reverso seria su complemento o simplemente, eso, el reverso.

Dejando constancia que no soy economista, por lo que mi análisis no tiene ninguna pretensión al respecto, pero si me preocupa y, demasiado, lo que ocurre o deja de ocurrir en la vida de este pobre país que no le dan tregua en su afán de buscar su desaparición, más por intereses de grupo que por un sentimiento patriótico de mejorar su situación presente y tener algún futuro al que vislumbrar.

Los últimos días por diferentes situaciones presentadas, se ha podido decantar más claramente cuales son las visiones de presente y futuro para establecer el país que queremos.

Por una parte, y seria una de las caras de la medalla, en materia económica con evidente influencia en lo social, se presenta la visión representada en las propuestas del sector empresarial, sobre como debiera manejarse la economía del país. La economía no es un hecho un aislado en el contexto general del país, es la que da las pautas para buscar y encarar las expectativas para el funcionamiento de éste. La visión económica permite a su vez visualizar que tipo de país queremos o buscamos tener. Los empresarios en diferentes actos que ocurrieron hace poco, dejaron claramente su visión, que, entre los muchos conceptos propuestos, menciono los que son básicos: la empresa privada con sus inversiones y emprendimientos, a través de sus cadenas productivas permiten funcionar al país; permiten una mejor redistribución en el empleo al existir competitividad, sus expectativas son altas y, obviamente, al tener mas ingresos podrán invertir más y mejorar la calidad de sus empleados.

Un joven dirigente empresarial en un importante acto público, planteo de frente que la distribución de la economía debiera ser un 70% para el sector privado y un 30% para el sector público; en ese 70% se encuentran las cadenas productivas, cuyos eslabones generan conocimiento, miles de empleos y, el 30%esta encargada de la educación, la salud, construir y mejorar las carreteras y las vías de comunicación, mejorar el aspecto tecnológico, permitir la biotecnología y tener políticas de no poner trabas y obstáculos al desarrollo económico para el crecimiento del país.

En esos conceptos encontramos una de las caras de la medalla.

En la otra cara de la medalla, se encuentra la visión estatal y que actualmente tiene en su poder el gobierno y es la implementación de su modelo económico, social, comunitario y productivo, que fortalece la inversión pública y es un modelo rentista, que basa casi toda su fuerza económica en “la suerte de tener más ingresos vía precios elevados de las materias primas, en la distribución populista de rentas y en la inversión pública” que es ineficiente, las empresas del Estado tienen bajas expectativas. La generación de empleo esta destinada al crecimiento del sector informal, que genera a su vez empleos de muy mala calidad.

Es obvio que las dos caras de la medalla son antagonistas y no se ven una a la otra, por eso considero que no es el hecho de que se conozcan unas a otras, se trata de que no solo son incompatibles, sino que no se pueden ver.

Ahora estamos con la parte de la medalla de la economía estatal que no permite aceptar ni siquiera algunos puntos del otro lado de la medalla, porque más bien les pone trabas y obstáculos, como no permitir exportar productos agroindustriales que generarían ingresos de divisas.

En una entrevista pública, el vocero gubernamental ante el análisis de la propuesta 70/30 fue claro al señalar, para cambiar esos modelos deben ganarse elecciones, hoy esta el lado de la medalla de una economía populista porque ganaron las últimas elecciones.

Si queremos cambiar el modelo, hay que ganar elecciones y, en este punto, los ánimos se van al suelo, porque no vemos ni vislumbrarse lideres políticos que puedan enfrentar positivamente para ganar las próximas elecciones. Es por demás preocupante el futuro que nos espera.


*Fernando Rodriguez Mendoza es abogado

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