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Las generaciones jóvenes y los planes de gobierno (III)

Guillermo Dávalos 12/10/2020 08:04

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Insistimos, invertir en la niñez, adolescencia y juventud es un imperativo para impulsar y profundizar el desarrollo económico, la equidad y el progreso social, no sólo porque cerca al 60% la población es menor de 30 años y el segmento de la niñez y adolescencia menor de 18 años alcanza alrededor de 4 millones de personas, sino porque ya es tiempo que cualesquiera sea el próximo gobierno, se percate que Bolivia está transitando hacia el llamado bono demográfico, traducida por la reducción del peso relativo de la población infantil, el engrosamiento de la población en edad activa de adolescentes y jóvenes y el aumento sostenido pero aún bajo del peso de la población de adultos mayores.

Sin embargo, a contrapelo de esta ventana de oportunidad, la primera constatación es que el gasto en educación a lo largo de diez años paso según UDAPE sólo del 4,7% al 5.6% del PIB. Po otro lado, si bien se avanzó en la cobertura escolar cercana a la universalización a nivel del ciclo de primaria, las cifras de matriculación escolar y sobre todo de permanencia y egreso, caen de manera dramática en la adolescencia, sólo algo más de cuatro de cada diez adolescentes del nivel más pobre egresa del nivel de secundaria y cerca de siete de cada diez están incorporados prematuramente al mercado laboral, a lo que se suman alrededor de dos de cada diez que no estudian ni trabajan, verificándose que a mayores niveles de pobreza, mayor inserción temprana al mercado laboral y por tanto, mayor exclusión del derecho a la educación, reproduciendo el círculo vicioso de pobreza e inequidad.

Peor aún si revisamos la calidad de la educación, para lo cual sólo contamos con datos de un diagnóstico de los aprendizajes de estudiantes de 3° y 6° grado de primaria que llevó a cabo Orealc/Unesco en octubre de 2017 pese a la reticencia del Ministerio de Educación el cual impuso un acuerdo explícito de no publicar los datos. La evaluación nos dice que en el caso de lectura el 53,8% de los alumnos/as bolivianos en 3° de primaria están en el nivel más bajo, es decir que “solo son capaces de localizar información explícita y realizar inferencias sencillas en textos breves y de estructura familiar …” y en el caso de la prueba de lectura para 6to de primaria, el 85% de los y las estudiantes sólo son capaces de localizar información explícita del texto, sin capacidad para establecer relaciones causales, interpretar o bien inferir el significado de palabras, entre otros. Los resultados en matemáticas no son mejores, el 62,2% del 3ro de primaria está en el nivel más bajo, y en el caso de los del 6to de primaria el 92% de los estudiantes presentan dificultades para relacionar distintas vistas espaciales, identificar ángulos, determinar medidas de longitud o masas, entre otros. Finalmente, tampoco se logró cerrar la brecha urbano-rural. 

Esta es la evidencia de que el sistema educativo actual no ha cambiado en más de cien años, es un sistema diseñado para la era industrial cuyo propósito era capacitar a futuros trabajadores para tareas repetitivas, hay un timbre o campana que indica cuando formar, cuando entrar a clases y los maestros hablan a grupos de cincuenta alumnos donde la mitad no atiende y la otra mitad entiende a medias o esta aburrido para luego aplicar pruebas estandarizadas, estableciendo un rango de calificaciones también estandarizado 

Se requiere reinventar el sistema educativo, superar el sistema repetitivo y memorístico y avanzar en un sistema educativo basado en la cooperación entre el profesor y la tecnología y centrado en los estudiantes, donde los maestros serán más que educadores, formadores de la inspiración humana y los valores éticos, dejando en manos de la tecnología las tareas repetitivas. No hay duda que uno de los factores clave para transformar la educación es la calidad y el reconocimiento social de los profesores, pero contrariamente en Bolivia, los maestros no sólo han perdido en el último tiempo el reconocimiento de la sociedad, sino que además no están sometidos a ningún control de calidad puesto que por disposición del artículo 2 Inciso 6 de la Ley de Educación “Se garantiza la carrera docente y la inamovilidad del personal docente, administrativo y de servicio del magisterio nacional”. Es decir, basta graduarse de docente para tener garantizada su “inamovilidad” como educador en una suerte al parecer de apropiación del “derecho a la educación”.

Necesitamos que los estudiantes, particularmente del nivel de secundaria, encuentren su pasión, se motiven a sí mismos, aprendan a contar historias, a tener empatía, donde el mejor maestro cuente con recursos pedagógicos que le permita conocer las habilidades lingüísticas de cada uno de los alumnos, el color favorito y el talento de cada uno, el jugador o artista que admira, haciendo que la educación sea personalizada y experimental, de manera que se estimule el deseo de continuar en la escuela y el aprovechamiento de las herramientas que ésta les provee para su desarrollo personal y futura empleabilidad.