Opinión

Las infinitas posibilidades de Bolivia

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6 de agosto de 2018, 4:00 AM
6 de agosto de 2018, 4:00 AM

A 193 años de su nacimiento a la vida republicana, hay que reivindicar que Bolivia es un país con infinitas posibilidades. Se trata de más de 11 millones de oportunidades, una por el esfuerzo y los sueños de cada uno de sus habitantes.

Quizás como característica cultural, gran parte de los bolivianos está acostumbrada a mirar el vaso medio vacío y a caminar con desesperanza porque cree que, en medio de la corrupción, de la informalidad y de la falta de seguridad jurídica solo queda un oscuro horizonte por delante.

No obstante, en esta fecha que es tan importante, hay que tomarse una licencia para ver que, sin ruido y con mucho esfuerzo, hay una Bolivia emprendedora, productiva, creativa y moderna que avanza a paso firme, a pesar de las trabas y de los sinsabores del contexto político que hay en el país.

En el último tiempo, han sido mayores las noticias que hablan de jóvenes talentos que aprenden y desarrollan tecnología en diversas zonas del país. Se trata de gente inquieta que busca cómo expandir sus conocimientos y habilidades en robótica, en sistemas informáticos, en medicina y en otras disciplinas. Lo hacen silenciosamente.

Bolivia es el país más joven de Sudamérica. Según los datos del Censo, más de la mitad de la población está en edad de trabajar y eso abre una oportunidad magnífica para generar desarrollo y crecimiento económico, siempre que se aproveche el potencial y que no se lo tire por la borda con medidas cortoplacistas y de intereses sectarios, sin pensar en el bienestar del país a largo plazo.

Por ahora, se sabe que la mayoría debe incorporarse al mercado laboral en condiciones más precarias cada año. Uno de los indicadores más inquietantes es la generación ‘Nini’, que ni estudia ni trabaja, por falta de oportunidades.

Frente a esa realidad actual, es preciso que haya sinergia entre el Estado y la sociedad civil; entre el sector privado y las instituciones públicas para generar políticas de oportunidades con las que ganaremos todos los bolivianos. Urge, entonces, demandar que las universidades sean generadoras de conocimiento y oportunidades en una estrecha relación con las necesidades de la población.

La educación es fundamental y es ahí donde deberían enfocarse los presupuestos y las prioridades del Estado, en todos los niveles de gobierno. Si quienes están en el poder aman, como dicen, a Bolivia urge haya un giro en sus acciones, a fin de que contribuyan verdaderamente a generar soluciones de largo plazo.

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